Capítulo 8
Valeria Peña Madrigal
Puerto Vallarta, Jalisco, México
—No, no es por él, Luisito — Lo abracé — Es por todo, por la infeliz de Silvana que cada que puede se burla de mí, por Ray que no lo aguanto que siempre me esté acosando y en sí por todo. De mis ganas no volvería aquí jamás, pero como sabes, necesito el dinero para seguir estudiando.
Era la única forma que tenía de sacar dinero, y si lo dejaba se irían al retrete todos mis sueños por los que había luchado toda la vida ni se imaginaban todo lo que había tenido que hacer para estar aquí, y lo había logrado con mi propio esfuerzo no como Silvana que estaba de arrimada.
—Todo se arreglará, en un rato te voy a presentar a un amigo mío que llegó a trabajar al canal, a lo mejor eso te levanta el ánimo.
Estaba segura de que era el tal Dexter el amigo que Luis me quería presentar, pues él había regresado recientemente de los Estados Unidos y Dexter tenía cierto acento de ese país o podría ser británico, ya que también tenía ese acento muy marcado.
—No me digas, que eres amigo de ese chico Dexter — Quise saber — Sí es así, ya me lo presentó tu tío.
—Sí es él. Verás que se van a llevar muy bien — Luis quería animarme — Dime, ¿Necesitas ayuda con algo Val?
En realidad, no necesitaba ninguna ayuda. Él siempre tan atento, era una de las mejores personas con las que me había topado en el canal, siempre muy buen compañero con todos.
—No muchas gracias, Luisito. Así estoy bien.
Luis era de mis pocos amigos que tenía en el canal, más bien el único amigo del sexo opuesto con el que me llevaba a las mil maravillas y empezaba a pensar que eso, podía deberse a que él nunca se había fijado en mí de otra forma, solo éramos amigos y platicar con él era lo que hacía más ameno mi trabajo en este lugar. Ese día, el tiempo afortunadamente se pasó rápido y cuando llegó la hora de salida, me fui a meter a mi departamento, agradecida de habitarlo yo sola. Llegué cansada y acalorada de caminar y me saqué la ropa. Estaba en ropa interior en la sala, cuando abrieron la puerta de mi departamento.
— ¿Qué haces tú aquí? — Pregunté histérica, cuando lo vi — Eres un grosero y un degenerado. Aquí no es tu casa.
¿Qué hacía este tipo aquí? Puede ser un psicópata, un violador, un asesino ¿cómo se atrevía a entrar así? y ¿quién le dio la llave del departamento?, esto tenía que ser una broma de muy mal gusto. Estaba invadiendo mi privacidad y se me quedaba viendo como si nada, era un pervertido.
—Valeria, ¿cierto? — Preguntó sin quitarme los ojos de encima — Lo siento mucho, pero en eso último que has dicho, te equivocas. Silvana me ha asignado para vivir aquí contigo, pues me dijo que todos los departamentos son para dos ocupantes y dado que aquí estás tú sola, seremos roomies.
Me enojé en cuanto mencionó el nombre de Silvana, ella era la causante de este problema porque para mí, era un gravísimo problema. Yo no quería compartir el departamento con nadie, porque así había sido desde siempre y mañana vería la forma de que él se saliera de acá.
—No, eso sí que no — Rebatí — No te quiero aquí y estoy hablando muy en serio. Además, tú eres hombre y no podemos de ninguna manera vivir juntos y por favor, deja de estarme viendo, eres un degenerado.
Esto no me podía estar pasando a mí. Ahora resultaba que además de toda mi desdicha, se le sumaba que tenía que compartir lo único que sentía que era solo para mí, el departamento. Era el colmo que si este chico Dexter, era tan amigo con Luis, él debía llevárselo a su casa y no dejarlo a su suerte para que viviera con los demás empleados del canal. Lo peor de todo era, que él no dejaba de verme y de ponerme muy nerviosa ante su hermosa forma de mirarme.
—No soy ningún degenerado, pero reconozco que, si soy un buen observador de la belleza cuando la veo y lo siento Valeria, pero no puedo dejar de mirarte, estás preciosa — Se atrevió a decirme — Mira yo no quiero incomodarte, solo dime cuál es mi recámara y ya está.
Qué recámara, ni que nada. Dexter no se iba a quedar aquí, estaba muy a gusto en el departamento viviendo sola ¿Cómo que ya se quería acomodar?, Silvana me las iba a pagar y todas juntas, esa mujer era una buscadora de problemas y ahora me estaba mandando a este chico a que viniera a vivir al departamento, sabiendo bien como soy.
—Es que las dos recámaras las tengo ocupadas con mis cosas — Admití muy apenada — Pero, si quieres puedes tomar la que tiene el baño afuera. Es la del fondo a la izquierda.
Tenía tantas cosas en esa recámara que no me iba a poner ahora a ordenar, lo que quería era tomar una ducha y acostarme a dormir, era tan molesto tener a alguien viviendo conmigo.
—Gracias, voy a pasar entonces a instalarme.
Yo me quedé sin poder decirle más nada. Me sentí mal, me había portado mal con él cuando no era su culpa. Esto era culpa de la estúpida de Silvana, quién seguramente mandó a Dexter para fastidiarme la vida como ella sabía que no me gustaba compartir el departamento con nadie, lo hizo por eso. Odiaba que todo el mundo se empeñara en joderme la vida, esto no era justo y no me merecía una vida tan pobre y tan nefasta como la mía y para sumarle otra raya más al tigre, no pasaron ni cinco minutos, cuando ese chico Dexter salió de la recámara a hablarme de nuevo.
—Valeria, lo siento, pero tendrás que recoger la recámara. Me da mucha pena contigo, pero no me puedo acostar a descansar si la tienes llena de ropa, de bolsas y de otras cosas.
No me iba a poner a estar ordenando ahora la recámara, si lo único que quería era darme un baño y descansar. Que él hiciera lo que le diera la gana, mucha molestia me causaba ya estando aquí como para que yo le fuera a recoger la recámara, yo no estaba para eso.
—Yo también lo siento, pero no la voy a desocupar porque yo no te pedí como compañero de departamento — Respondí enojada — Si te urge desocupar la cama, hazlo tú o ya sé, ve y dile a la infeliz de Silvana que venga a hacerlo ella. Yo no moveré un dedo.
No le iba a estar arreglando la vida a nadie, entré a la recámara que yo estaba ocupando y cerré la puerta con seguro. No sabía que malas mañas traiga este chico para que lo metieran aquí en el departamento conmigo y ahora estaba segura que todos estaban en mi contra, empezando por la estúpida de Silvana.