Capítulo 20

1202 Palabras
Capítulo 20 Valeria Peña Madrigal Puerto Vallarta, Jalisco, México Pero Silvana, se iba a ir por donde había venido, aquí no la quería, pues ni siquiera cuando había intentado ser mi amiga la había invitado. —Silvana no se irá—La defendió Dex—Ella es mi invitada y también vivo aquí. Estábamos por pedir de cenar, por si quieres hacerlo con nosotros. Dex, tenía la gran desfachatez de venir a invitarme a convivir con la bruja de Silvana, definitivamente los dos se querían burlar de mí, pero nunca lo iban a lograr, no dejaría que Silvana jactara de que había venido especialmente a restregarme en la cara de que ya había conquistado a Dex, que les fuera bien en su romance, no estaba para presenciar semejante estupidez. —No, muchas gracias por la invitación—Dije con sarcasmo—Disfruten de su cena, que yo me iré a cenar fuera. La estúpida de Silvana, me miraba y en sus labios tenía marcada una sonrisa de triunfo, como si estuviéramos peleando por la atención de Dex, por mí, se lo podía quedar, si era su sueño verme humillada, que se fuera despertando de una vez, yo estaba mirando hacía mi futuro, que nada tenía que estar viendo para otro lado, buscaba mi conveniencia. Me di la vuelta, no quería volver a verlos. Me fui a mi recámara para vestirme, pues no me iba a salir con solo la toalla puesta. Me arreglé bellísima y estaba dispuesta a irme a dónde fuera, así fuera yo sola. Esto era el colmo, no me iba a quedar en el departamento a compartir con el cínico de Dex y la zorra de Silvana, así que en cuanto estuve lista sin decirles nada salí del departamento. Dex, me quedó viendo y eso me encantó, pues la estúpida de Silvana, estaba enojada por ese hecho, espero que les vaya bien en su cena. Iba caminando por la zona de los edificios, cuando como si la vida me lo hubiera puesto enfrente vi a Alan. Me quedé espiándolo a una buena distancia en la que él no me viera a mí, pero que yo si lo siguiera viendo a él y cuando pasó un rato y vi que estaba solo y nadie llegaba a acompañarlo, me decidí a ir a abordarlo. —¿Qué hace el jefe más guapo del mundo? Aquí de noche y tan solo—Le dije—No sea que llegue una mujer aprovechada y se lo robe. Le lancé una indirecta discreta, pues esa mujer era yo, que necesitaba hacer que me viera, que me notara como mujer, era el único del canal que no se había acercado a mí, con esas intenciones y era al que yo había esperado desde que había entrado a trabajar para él. —Valeria, hola buenas noches—Me sonrió—No te había visto. Estoy esperando a Silvana, quedamos de vernos para unos asuntos y no la veo por ningún lado, ni siquiera me ha mandado un mensaje para avisar si viene o no. Pensé en decirle la verdad, que Silvana no estaba aquí porque estaba en mi departamento y a punto de acostarse con Dex, así de paso me cobraba de todas las que me había hecho, la muy desgraciada, pero decidí ser más inteligente, aprovecharme de que ella lo más probable era que no iba a venir, lo tenía claro, estaba con Dex. Alan estaba solo y eso me convenía, si lo hubiera planeado no me hubiera resultado tan bien. Entonces, lo abracé y me propuse seducirlo, era mi única oportunidad y la tenía que llevar a cabo, de aquí íbamos a salir en una relación, ya lo había tenido en la mira. —Alan, no pienses más en Silvana. No esta noche y piensa que, si nos hemos encontrado aquí, solos los dos es por un motivo—Me movía sensualmente y él estaba hechizado — Deberíamos ir a tomar una copa. Era por lo que normalmente se empezaba, para así comenzarnos a conocer mucho mejor, tenía muchas ganas de mostrarme lo más cariñosa posible con Alan, esperaba que se dejara querer un poco por mí. —No lo sé Valeria, yo no quiero problemas con Raymundo, pues él me dijo que le interesas y está mal que yo salga con los empleados. Pero había una cosa más importante que eso, yo no estaba interesada en un tipo que ni siquiera había visto por su futuro y seguía viviendo en casa de sus padres, eso era bastante retrógrada, debía independizarse, aunque aun así no era de mi agrado, no era mi tipo y no tenía nada que ver con él, es más no me caía muy bien que digamos, precisamente porque, se encelaba si me veía con alguien más sin ser nosotros nada. —Ya veo, te preocupas por Raymundo y no te molestas en preguntármelo a mí y de todos modos te lo pienso decir, que él y yo no tenemos nada y nunca lo vamos a tener, no es mi tipo y si no quieres salir con los empleados, entonces ¿Por qué esperas a Silvana? No creo que ella, te guste más que yo. Me separé de él un poco y caminé con sensualidad, para que viera lo que se perdía si no quería ir a tomar nada conmigo. Sus ojos se posaban en mis partes voluptuosas y sí, estaba que babeaba por mí y eso me convenía y lo tenía que aprovechar. Esta noche Alan y yo, nos íbamos a besar y de eso yo estaba plenamente segura. —Valeria, está bien. Vamos a tomar una copa a un bar cercano de aquí y mientras a ver si Silvana aparece o me llama. Estaba segura de que no iba a aparecer, ella ya se había propuesto conquistar a De y lo había conseguido, yo sin ningún problema lo iba a hacer con Alan, lo iba a conquistar esta noche. —Muy bien, Alan. Te lo acepto. —Vamos caminando, está a unas cuantas cuadras. Nos fuimos caminando Alan y yo, al bar y nos sentamos en una mesa que estaba algo apartada de las demás mesas. Me senté frente a él y noté que él no dejaba de ver mis hermosos pechos y yo sensualmente me coloqué mi cabello a ambos lados de mi cara, lo tenía cómo y dónde quería. Esta noche Alan se iba a fijar en mí, definitivamente. —Valeria, ahora veo porque le gustas a todos en el canal. Estás guapísima y lo digo con todo respeto, que si yo tuviera unos años menos ya te habría propuesto algo. Era ahora o nunca, Alan, me estaba brindando la oportunidad de poder entablar alguna relación entre los dos, no debía desaprovecharla, estaba tan feliz que me daban ganas de ponerme a gritar y saltar, pero debía mantener la calma, no me podía ver tan efusiva, no como si esto lo hubiera planeado, tenía que llevar las cosas con la mayor calma posible. —La edad es solo un número Alan y tú eres un hombre además de guapo, muy interesante y creo que sí yo te gusto y tú me gustas, podemos hacer algo ¿No?
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