Capítulo 19

1202 Palabras
Capítulo 19 Valeria Peña Madrigal Puerto Vallarta, Jalisco, México Cuando vi a Dex estarse besando con esa infeliz de Silvana, ni yo misma puedo explicar lo que sentí. No podían ser celos, pues él y yo no éramos nada y lo que había pasado en nuestro departamento, no pasó de ser algo casual que ambos quisimos y consentimos; Sin embargo, al verlo así con ella sentí que algo en mi interior se inquietaba y se molestaba. No me pareció para nada que apenas anoche, me había besado y algo más que eso a mí y ahora estaba con ella. Me di la media vuelta y me fui indignada y él no tardó en correr detrás de mí. —Valeria, siento mucho lo que has visto—Se disculpó—Pero, te puedo asegurar que para mí eso no ha significado nada. De verdad. Seguí caminando sin querer escuchar más de sus excusas, después de todo a mí nada tenía que importarme si Dex se quería besar o hasta acostar con Silvana. Todo lo que él quisiera hacer de su vida y con su vida a mí me tenía que tener sin cuidado. Estaba muy enojada que todavía, de darse cuenta de cómo los vi, me quisiera dar explicaciones innecesarias y estúpidas. Dex me abrazó por la espalda y algo en mí se encendió, algo que despreció su agarre. —Dex, te pido que me sueltes—Lo desafié—No tienes que darme explicaciones, ya que tú y yo no somos nada. Así que eres libre de besarte e incluso de acostarte si quieres con Silvana o con quién sea eso a mí, no me importa. Yo tenía claro a quien si podía celar o reclamar algo en cuanto nos hiciéramos novios, no a Dex, él no era más que otro con ínfulas de conquistador. —Yo creo que te importa o no habrías salido corriendo de lo que viste—Se jactó—Tienes que reconocer que te encanto y que quieres estar conmigo. Conozco a las mujeres y sé cuándo su deseo por mí, las eleva a las nubes. No podía creer el cinismo de este tipo ¿Quién se cree que es? Tiene un ego inmenso por lo que me estoy dando cuenta. Ahora hasta se da el lujo de pavonearse ante mí, diciendo que yo lo deseo y que quiero estar con él. Definitivamente, a un tipo como él, se le tenía que dar una lección y es algo que con mucho gusto haré. —¿Sabes Dex? Puedes irte por dónde has venido con tu ego en tus manos—Le hice ver—No sé, cómo es que piensas que me interesas. Supéralo, lo de anoche solo fue un momento de debilidad y no te hagas ilusiones porque nunca podrías gustarme. De la manera que en verdad me hubiera gustado, no me iba a meter con alguien que se encontraba en la misma situación económica que yo, de eso estaba plenamente segura y podía que me gustara, pero esa barrera no se iba a atravesar, lo dejaríamos solo en ese beso. —Esa no te la crees ni tú misma, Valeria—Él se empezó a reír—Me bastó ver anoche como te derretías en mis brazos y morías por mis besos. Estabas desesperada por mí, tanto que si yo no me detengo hubieras sido mía y no te atrevas a negarlo. Claro que no lo iba a negar, Dex, tiene lo suyo, pero hasta ahí iba a llegar con él, solo ese beso que él mismo me había robado, no me interesaba, pues tengo muy claras mis metas y en esa lista no entra él, ni entrará nunca. —Me gustas mucho, sí. Eso no te lo puedo negar y que tenemos química tampoco y que anoche pudo pasar algo más, también es cierto. Pero, ya que nos hemos sincerado, es mejor que te dediques a Silvana o a alguna otra mujer, que no sea yo. No estaba actuando a la inversa, porque no quería que se terminara fijando en mí más de lo que ya estaba, por eso iba a dejar las cosas en paz, que siguiera lo que tenía con Silvana, él era muy dueño de sus acciones, no necesitaba que me viniera a dar una explicación de lo que hacía o dejara de hacer. —Valeria, perdóname. En serio, Silvana no me interesa y ha sido ella quién me besó además y puedes creerme o no, pero si lo dudas siempre puedes preguntar a la gente que estaba en la locación, antes que llegaras. No me iba a exponer al estar preguntando por algo que no tenía ni la más leve importancia para mí, con eso Silvana se iba a creer más todavía y yo no estaba aquí para hacer crecer su ego, ella siempre buscaba la forma de llamar la atención de los demás, pero conmigo no iba eso. —Lo siento mucho, Dex. No pienso preguntar nada a nadie y te digo muy en serio que me olvides. No eres mi tipo, eres pobre como yo y necesito a alguien que me resuelva mis cosas, no meterme en más líos económicos. Fui demasiado cruel con Dex y lo reconocía, pero él mismo tuvo la culpa por andarse pavoneando que a mí me interesaba, cuando eso, aunque fuera cierto, no lo iba a admitir nunca delante de él. Mi objetivo se llamaba Alan, un hombre de mundo y mi jefe que podía poner el mundo a mis pies y darme esa vida de reina que siempre me merecí, yo lo tenía muy claro, y no me iba a desviar por un arranque de locura. Dex se quedó de pie frente a mí, mirándome con desilusión y después se dio la media vuelta y se fue y yo hice lo mismo. No quería ver la cara de triunfo de Silvana, que de seguro se debía estar pavoneando. Me fui caminado a nuestro departamento y llegué a darme un baño. Tenía que relajarme y quitarme el estrés y cuando apenas me estaba secando escuché risas muy cerca, eran las de un hombre y las de una mujer. —Hola Valeria, espero no te moleste que viniera a tu humilde hogar—Silvana se burlaba de mí—Veo que les han dado uno de los peores departamentos, le estaba diciendo a Dex que aquí tienen cierta humedad. Me molestaba demasiado que viniera a criticar algo que no era cierto, el departamento estaba en las mejores condiciones, la humedad la debía traer ella quien sabe dónde, el departamento estaba muy bien cuidado, no iba a permitir que viniera a insultarme en mi propio espacio, era una descarada al querer venir a humillarme. —Pues fíjate que sí me molesta, no puedes venir a mi departamento, en especial porque yo no te invité y tampoco te quiero aquí—Expresé—Así que fuera. No sé qué era lo que pretendía Dex, al traer a su nueva conquista al departamento, si bien que se había dado cuenta de que entre Silvana y yo no había precisamente una buena relación, ni siquiera de compañerismo, parecía que se hubieran puesto de acuerdo para venir a molestarme.
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