Capítulo 18
Dex DeCostello
Puerto Vallarta, Jalisco, México
—Hola Alan, claro que sí. Adelante Dex.
—Gracias, Valeria, y tú Dex cuando termines aquí con Valeria que te acompañe por favor a la locación.
—Si Alan.
Alan se fue y me dejó solo con Valeria. Me gustó ver el orden con el que trabajaba en su área, tenía todo bien preparado y organizado y me encantaba verla a ella. Se puso a buscar algo adecuado para mí y cuando lo tuvo, me lo dio para que me lo fuera a probar y después me le hizo los ajustes necesarios, creo que ella también estaba un poco nerviosa.
—Wow Dex, te ves bien guapo—No pudo evitar decirme—Pareces hasta uno de mis modelos.
—Tú siempre estás hermosa—La tomé de la cintura y la rodeé con mis brazos.
La quería besar como un loco, para celebrar esta oportunidad que se me estaba presentando y como pensé anteriormente, tal vez para futuros proyectos, pero ella me detuvo en mi intento.
—Dex, estamos en el trabajo. Suéltame, por favor.
—Claro, cierto y lo siento Valeria. Vamos con Alan, me debe estar esperando.
—Sí, vamos. Es muy desesperado, pero espero que aguantes aquí. Ya le irás cogiendo el modo.
Caminé con Valeria por toda la playa, hasta la locación en la que se encontraba Alan. En cuanto me vio con la ropa que Valeria, me había proporcionado, pareciera ser que le agradó, pues empezó a aplaudir lleno de emoción.
—Muy bien Dex, estás listo para salir en televisión—Dijo Alan emocionado—Excelente trabajo Valeria, ahora retírate.
—Gracias Alan, permiso. Mucha suerte Dex—Se despidió Valeria.
—Gracias, Valeria.
Vi cómo se fue caminando por la playa Valeria y no podía, por más que trataba de alejar de mi mente, los besos que ayer nos dimos. Y lo demás, ni que decirlo. Alan, observaba también a Valeria y eso no sé por qué me desagradó, pues notaba el interés que tenía hacía Valeria.
—Muy bien Dex, ven, vamos a que hagas una prueba — Me dijo Alan — Te van a colocar el apuntador y tú vas a leer aquí en la pantalla lo que vas a decir, claro si quieres practicar, te paso las hojas para que las vayas leyendo. A muchos conductores, les gusta decir las cosas de memoria.
—Sí, ese es mi caso Alan, leeré las hojas ¿Cuánto tiempo tenemos?
—Media hora, así que enfócate Dex. En 15 minutos, haces tú prueba.
—Claro que sí.
Alan me entregó las hojas y estaba muy concentrado estudiándolas, me iba muy bien con eso, la conducción me fluía natural y aquí solo faltaba algo que, a Alan, le fuera a gustar mi estilo de conducción, después de todo iba a ser solo por hoy. Silvana y una chica llamada Sofía, de maquillaje, se acercaron a mí y me dieron una polveada, algo que era nuevo para mí. Nunca me habían maquillado, al poco tiempo llegó Alan con mi amigo Luis, quién me saco varias fotografías, para ver el reflejo de las cámaras.
—Muy bien Dex, si ya estás listo quiero verte—Dijo Alan—Es solo una prueba y si no sale bien, tenemos tiempo.
—Estoy listo, Alan. Cuando tú me digas.
Me coloqué en posición en la locación e hice lo que me decían mis profesores en la Universidad, que me mostrara natural, nada forzado y que mi vista siempre a la cámara, ella debía ser mi amiga y yo tenía que conquistarla a ella, para así conquistar al público en donde quiera que estuvieran. Me puse a decir el segmento y presenté el programa como si Valeria pudiera verme en ese momento y como si me fuera a dar el visto bueno.
—Fabuloso Dexter—Aplaudieron Alan, Silvana y Luis—Tienes un don para esto, en una de esas le quitarás el programa a Raymundo.
Yo no quería tener ningún conflicto con el Raymundo, cuando él regresara el día de mañana, tendría el lugar a su disposición y volvería a ser el conductor estrella del programa.
—Muchas gracias, no soy un experto en esto, pero me agrada mucho la conducción.
Fue lo que más me había llamado la atención, ser un gran presentador de programas, de variedad, de concurso, de farándula o dar las noticias, que todo el mundo me viera desde temprano.
—No seas modesto amigo, serás un gran presentador del canal—Me halagó Luis—Apuesto a que contigo, esto tendrá más rating que con Raymundo que es un pesado y que ya está muy visto.
—Eso es cierto Alan—Silvana, intervino—La televisión es un negocio en el que o te renuevas o expiras y lo cierto es que el canal, necesita talentos nuevos y Dex, además de talentoso, está guapísimo. El rating estará por las nubes.
Pues yo no diría que tanto como así, como decía Silvana, tal vez al ser nuevo la gente fuera a dejar de ver el programa o había alguna posibilidad de que les guste mi forma de conducir el programa, solo era cuestión de ver como se llevaba el avance.
—Ya veremos, por lo pronto tomen un descanso y en un rato continuamos Dex—Dijo Alan—Toma agua mientras, no te nos vayas a secar.
No iba a poder tomar mucha agua, solo unos sorbos, pues al estar grabando en vivo, era muy difícil que me diera tiempo de ir tantas veces al sanitario, mejor solo me iba a humedecer los labios.
—Claro Alan.
Luis se puso a hablar de algo con Alan, y Silvana, no perdió la oportunidad para acercarse a mí, me abrazó sin pedirme permiso y me echaba unas miradas que me daban a entender que buscaba algo más.
—Esta noche vamos a cenar, Dex—Me propuso—Para darte como debe ser, la bienvenida al canal y a Puerto Vallarta.
No creo que vaya a poder ir con ella, esta noche, tenía un asunto pendiente con Valeria y no iba a dejar pasar esta oportunidad, tenía que ir ganando terreno con mi compañera de departamento, no podía bajar los puntos que ya estaba acumulando.
—No puedo Silvana, es que llego muerto al departamento, saliendo de trabajar.
Por más que me hubiera gustado ir con ella a cenar, ya le había dicho a Valeria, que regresando al departamento íbamos a cenar lo que había quedado de la comida, no podíamos desperdiciar ni tirar la comida.
—No te hagas del rogar, bomboncito.
Ella no me dejó decir más nada, solo me plantó un beso ahí, en plena locación y delante de todo el mundo y yo, me dejé querer como siempre hacía con las mujeres, pero al soltar a Silvana, mis ojos se encontraron con los de Valeria, que miraba todo eso con la boca abierta, eso me pasaba por no detener a Silvana o por lo menos separarla de mí a tiempo.
No sé qué hacer, estaba perdido con todo esto, todos se habían dado cuenta de que la que me había besado fue Silvana, pero Valeria no tenía forma de cómo darse cuenta por qué acababa de llegar.