CAPÍTULO 1
CAPÍTULO 1.
XAMIRA
.
.
Hace un año y medio que ha comenzado todo esto de la pandemia, estamos casi a la mitad del año 2021; más precisamente en el mes de mayo. A principios del año pasado, y a causa del cierre de varias empresas, me he quedado sin empleo. Mi oficio es, o era, en el área de la salud, me desempeñaba como auxiliar de servicio en oncología. Justo este año iba a realizar otro curso, o más bien estudiar otra carrera, también en el área de la medicina, quería estudiar para ser partera; ya saben, es la persona que ayuda a las mamás a traer a sus hijos al mundo durante el parto. No pudo ser.
El confinamiento por la bendita pandemia es intermitente y abrumador. Probé con la modalidad de teletrabajo, pero en su mayoría es abusivo, haces demasiado por unos pocos dólares y acá en Uruguay, no haces mucho con unos poquitos billetes de esos. Además de todo eso, mi computadora no ayuda, es vieja, es pequeña y prácticamente a tientas mi cuñado le incorporó un Windows 10 que la ha dejado demasiado lenta y a veces colapsa.
Vivo sola, en una casa pequeña, y al estar sin trabajo el ocio es grande. Hace unos años me tuve que vetar las series en Netflix porque justo ahora soy adicta en recuperación, jajajaj. No es cierto, pero la verdad es que me puse obsesiva mirándolas hasta el final, aunque ello implicara no dormir en días. Nada saludable.
Desde hace un tiempo soy lectora en las diferentes plataformas que te ofrecen libros muy buenos de personas que no pueden publicar en físico. En dichas plataformas encuentras esas escritoras que son poco o muy conocidas en las r************* por atinar con alguna historia que las hace populares entre las masas, algo muy bueno a decir verdad.
Comencé a hacerme de conocidos en las redes, lo que me ayudo a obtener amistades virtuales… realmente he estado conociendo a personas muy valiosas que llenan mi día a día y mi soledad. Pero, sin trabajo no comes, no tienes internet porque las cuentas no se pagan solas y tampoco sales adelante. Decidí comenzar a escribir, ¿por qué no?
Algunas personitas de esas que fui conociendo me dieron empujones hasta que una de ellas, mi amiga Debby, me comentó de una opción realmente buena. Comencé a publicar lo que escribía en una gran plataforma llamada Dreame y Sueñovela. Me va muy bien, al día de hoy tengo 3 libros publicados bajo contrato pago. No es mucho, pero al menos me ayuda a solventar mis gastos.
¿Saben lo que pasa cuando una está aburrida y no tiene la inspiración suficiente para continuar con la historia que está escribiendo?
Se bloquea y hace cosas que jamás haría para obtener inspiración de cualquier lugar.
Hace poco menos de una semana que estoy sin poder escribir ni una sola palabra en uno de los capítulos más cruciales de mi libro número 3. Un desastre para mí porque es un libro que pertenece a una saga que ya tiene contrato con la editorial virtual donde publíco.
Leo, escucho música, salgo a caminar dentro de lo permitido o miro videos, también suelo conversar con mis amigas para ver si aparece, aunque sea un poquito de imaginación que me ayude a continuar la historia, y nada.
Mi estómago ruge, desde hace un tiempo que no estoy alimentándome muy bien, el estrés y la falta de tiempo hace estragos en lo más esencial de lo cotidiano. Bajo a la cocina y lo primero que miro es la cafetera, la maldita está vacía y sé que tengo que limpiar el filtro para colocar café nuevo; debería ser más inteligente esa puta máquina y hacerlo de forma automática.
Desarmo el aparato, tiro los restos, lavo el filtro—es una mierda hacerlo—, y la vuelvo a armar. Coloco el agua, el café molido y la enciendo.
Me aburro de observar el goteo pero me embriago con el aroma que emana de la misma, mientras tomo el teléfono para buscar algo que mirar. Entro al face, mi madre me comentó en la mañana que me ha etiquetado en un par de post con recetas muy fáciles de hacer y que se pueden guardar en el freezer dividido en porciones diarias. Lo primero que aparece son 5 o 6 notificaciones de amistades un tanto enojadas por mi desinterés, o más bien falta de tiempo para socializar.
Entro para ver los videos, le doy play y la reproducción comienza; aparece una señora con el rostro de abuela cansada, pero dulce, hablando de cómo ella se ha puesto a realizar este tipo de cosas para sus nietos que lo único que hacen es comer comida chatarra. Habla de cómo realiza recetas sanas, comidas saludables que engañan el ojo de los más jóvenes y, además, son rápidas y fáciles de preparar.
De la nada el video se corta y la promoción de un videojuego aparece llamando mi atención por completo. Es un juego de matar zombis y que pongan la imagen de Daryl de “The walking dead” es lo que más me gusta. Amo esa serie, bueno la amé hasta donde la vi, la verdad es que la tuve que vetar porque me volví adicta y no dormía con tal de seguir al día con lo que ocurriría en cada episodio. Eso ya se los dije, que tonta soy, pero bueno, esa maldita serie es la culpable.
Quedan a un lado los videos que me envió mi madre y directamente toco la pantalla en el enorme recuadro que dice descargar. Necesito saber cómo es, literal, jamás he jugado un juego así en mi vida y menos lo creí posible a mi edad. De una y sin indagar mucho, lo descargo. Es bastante pesado y para rematar el internet de mi casa es lento.
Ingreso al juego después de varios minutos y me pide colocar mi asentamiento —que no es más que mi campamento—, no sé nada de esto así que improviso con lo que voy entendiendo, dejándome sumergir en una nueva experiencia para mí. A mis 34 años no creí que esto fuera posible ya que nunca fui de ese tipo de personas. Puedo pasar horas leyendo o escribiendo, incluso viendo videos, pero no jugando, eso jamás, hasta ahora.
Las horas pasan volando y no me doy cuenta de que estaba tan metida en el juego, tanto que se hizo de noche. Entre misiones para alcanzar recursos necesarios para subir de nivel mi asentamiento, me olvidé del café. Me olvidé del hambre y ya no sé qué es lo que estaba haciendo antes.
Como todo este tipo de juegos, tienes la opción de unirte a una alianza y así lo hago. Busco una que tenga varios jugadores para asegurarme de que sean activos y justo está llena mis expectativas al solicitar miembros activos, aunque sea nueva, siento que voy a serlo y mucho.
Los días pasan tan rápido como los niveles que voy consiguiendo subir, realmente ha pasado una semana y no sé si los muertos vivientes son los que tengo que matar o si lo son los miembros de la alianza a la que me uní. Esa gente no está viva, nadie juega y si lo hacen, lo están haciendo solos o cuando duermo porque nunca los veo.
Semana dos.
Sigue siendo igual, pero ahora descubrí que hay un chat en la alianza, también hay otros chats como el privado y el mundial, porque sí, es a nivel internacional, y otros chats que no sé para qué son. Escribo algo como: “¿Hola alguien me podría decir cómo se gana una insignia?”. Ni el grillo me responde, esto se torna bastante aburrido y además he llegado a un punto que me cuesta subir de nivel porque no sé cómo conseguir lo que me pide el juego.
Semana 3.
Hoy he podido avanzar un poco en mi libro y he alcanzado el nivel 20 en el juego. Tengo varios héroes localizados y no me acuerdo cuantos millones de poder de batalla, no sé para qué sirvan, pero me di cuenta que me va subiendo el nivel de los infectados contra los que tengo que luchar.
Semana 4.
Atacaron mi asentamiento. No sé quién fue ni porqué, solo sé que me mataron un montón de tropas y yo no sabía que debía colocar un escudo hasta que pregunté en el chat mundial. Alguien se apiadó de mí y me explicó algunas cosas que no entendí del todo porque la traducción es muy mala. Sí, cada quien habla en su idioma y para entender debes presionar el ícono de traducción, de donde sale una voz muy fea y, a veces, dice cosas a lo neandertal.
De repente algo llama mi atención en la pantalla de mi celular, el icono de los chats del juego tiene un “1” en rojo y no sé qué es lo que quiere decir hasta que entro. Me han enviado un mensaje privado, ¡woah! Jajaja.
Una tal Lockheart —y si se preguntan cómo sé que es mujer, no tengo ni la menor idea— me pregunta si soy activa en el juego y contesto que sí, obviamente. Creo que hasta me he convertido en una muy buena jugadora en este corto tiempo, así que alardeo un poco y la chica de los mensajes me invita a formar parte de la alianza a la que pertenece. No lo pienso mucho y le digo que sí, nuevamente. Hoy es todo que sí.
Cuando ella me envía unas coordenadas, me doy cuenta de que no soy tan experta como me creo, al menos en algunas cosas, no sé qué hacer y no me atrevo a preguntar por miedo a que se arrepienta de haberme hecho la invitación.
Me hago la tonta y comienzo a pensar en las opciones que podrían ser las correctas para cambiar mi ubicación en el mapa del juego. No es solo cambiar de alianza, debo estar cerca de los demás jugadores. Salgo de la alianza en la que me encuentro y me da miedo no poder ver los chats, pero no es así. Me uno a REW REBELS, así se llama la nueva alianza, y me dan la bienvenida 3 de las personas que justo están online.
La chica me vuelve a escribir diciéndome que debo trasladar mi asentamiento al predio donde se encuentran todos y lo sé, solo que no sé cómo hacer eso, jajajajajajajaja.
Uno de los jugadores que me dio la bienvenida se llama Nación Z, el otro Scar y, por último, Maika. Difícil saber si son hombres o mujeres, mucho menos si son adultos o niños, lo cual me hace sentir un tanto estúpida.
Intento acercarme usando un reubicador aleatorio, el cambio no resulta, utilizo uno más y no es que me deje muy cerca, pero al menos estoy dentro del predio.
Tanto Scar como Nación, me escriben en privado pidiéndome que me acerque más, no saben que soy una novata o tal vez ya lo notaron. No me había dado cuenta, hasta ahora, que todos tienen una pequeña foto en su ID, la de Scar es un anime o eso creo, Maika es un chico muy bonito y Nación aparentemente es un chico, un joven con lentes que tiene un pequeño animalito en los brazos, no se distingue bien qué es porque literalmente son muy pequeñas las imágenes.
Sigo unos minutos más y estoy que me arranco los pelos al no darme cuenta de qué mierda es lo que tengo que hacer para acercarme al resto, encima me están llegando invitaciones para unirme a los ataques en conjunto y no puedo hacerlo porque estoy demasiado lejos.
En mi pantalla titila el número 1 nuevamente y lo abro.
—Hola de nuevo, ¿por qué no te has acercado aún? —Escucho lo que es la voz del tal Nación. Muy linda voz, por cierto.
—Sí… Qué vergüenza preguntarte esto, pero, ¿podrías explicarme cómo carajos me acerco a donde está todo el grupo?
—Jajajaja, no te preocupes, nadie entra sabiendo lo que tiene que hacer en todos los juegos.
—No te rías, por favor… —Cubro mi rostro, aunque él no pueda verme—. Literalmente es mi primera vez, en un juego, ya estoy diciendo cosas raras.
—No te preocupes. —La carcajada se le escapa, aunque se nota que intenta retenerla—. Ok, ya no me río. Mira, debes ir a la tienda y comprar un reubicador avanzado y así puedes directamente elegir dónde colocar tu asentamiento.
—Bien, muchas gracias.
—No hay de qué, estoy para lo que necesites y no tengas pena de hacerme la pregunta que quieras si me vez en línea.
Le agradezco y cuando salgo del chat, una vez más aparece el uno que titila en mi pantalla, esta vez es Maika.
—Hola, ¿Cómo estás? Mi nombre es Maika, bueno supongo que eso ya lo sabes. Discúlpame si te estoy molestando, hace poco ingresé al juego en busca de distracción y no me hablo con nadie.
—Hola Maika. Yo estoy bien y, ¿tu?
—Bien, gracias.
—No me molesta que me escribas, de hecho, me encanta porque no conozco a nadie más que ustedes 3 hasta ahora. Bueno, solo 2, Nación y tú, que son los que me están hablando en privado. ¿Hace cuánto juegas?
—Hace un par de meses. Estaba en i********: y llegó la publicidad de este juego, llamó mucho mi atención y aquí estamos.
—Me pasó lo mismo, pero con f*******:. ¿Cómo es que no conoces a más nadie?
—¿Eres chica verdad?
—Lo soy…
—Bien, espero que no huyas después de esto. Soy gay. —Sonrío a la pantalla, supongo que es algún tipo de broma.
—Y eso… No entiendo a qué viene ese comentario.
—Verás, lo único que conozco de parte de las personas que saben de mi orientación s****l, es discriminación.
—Noooo, no Maika, conmigo no la vas a tener. A mí no me importa si te gustan las chicas, los hombres o los elfos; me da igual.
—¡Gracias! Ya te estoy amando. ¿Y sabes algo? Tal vez te preguntarás por qué si en dos meses no le he hablado a nadie temiendo que me rechazaran, cómo es que ahora estoy hablando contigo y la respuesta es, no sé. Intuición, vibra… algo. Pero me animé y no me equivoqué.