CAPÍTULO 27

1730 Palabras
CAPÍTULO 27... XAMIRA . . . . Estoy súper emocionada, ayer me llamó mi editora para pedirme que vaya armando todos los archivos de mis capítulos en uno solo y que luego lo convierta a PDF. Es hora de enviar mi manuscrito para que pase por las diferentes etapas de edición. Me deja muy feliz que quieran conservar la portada original, bueno no tan original. Me pidieron los archivos para poder recrearla de manera más profesional y acá es donde viene mi miedo porque he utilizado a un cantante coreano muy famoso para realizar esa portada. Y la chica no tengo idea de quién sea porque es una foto que me encontré en Google un día, la tuve que recortar porque salía su rostro a pleno, y la convertí en mi protagonista ya que quedaba a la perfección con la escasa información que estoy acostumbrada a dar. No suelo ser ese tipo de escritora que esquematiza todo, por lo que los detalles sobre los protagonistas, así como también de los diferentes personajes que van apareciendo, son escritos en diferentes partes del libro y nunca son demasiados. En las historias a futuro tengo decidido buscar personas a las cuales les pueda pedir autorización y, en caso de que lo necesite, fotos específicamente para la ocasión. Creo que es una de las cosas por las cuales me gusta destacarme, mis historias, tanto como los personajes, son muy reales o se asemejan demasiado a la realidad. —¡Hola, nena! ¿Te ha llegado el correo? —¿Cuál? Porque me han llegado un par, pero no sé a qué te refieres. —Me refiero al de la invitación oficial para el encuentro. ¿Qué otro mail te ha llegado? —pregunta Maik un tanto serio. —Hey, no estés así, ya ha pasado más de diez días y aún sigue sin molestar, no sigamos con el tema de estar a la defensiva con respecto a Nación. —Si vuelve a amenazarte… —Si vuelve a amenazarme no le daré la satisfacción de asustarme o lo que sea. Una foto de mi culo no me hace menos mujer, como tampoco menos respetable. —No es por la foto, Xam. Es estúpido que te avergüences por una imagen en la cual solo se ve parte de tu espalda y tus nalgas, encima llevabas bragas puestas. Y si me lo preguntas, muy buenas están tus nalgas, pero es el hecho en sí. O sea, ¿por qué seguir molestando cuando ya todo terminó? —No lo sé, es como si fueran dos personas al mismo tiempo. Primero vinieron los mensajes de arrepentimiento, diciendo que lo dejara volver a mi vida. —Ebba y Maik me miran atentamente—. Yo creo que él nunca ha estado en mi vida, salvo por los mensajes a diario. —Exactamente, tal vez él tiene algún problema mental que desconoces y por eso actúa de esa manera. —Puede ser, Ebba. Recuerdo que un día me di cuenta de algo muy extraño. Mientras fuimos solo dos jugadores con buena química, que charlábamos durante mucho tiempo cosas del juego, hasta que él confesó que yo le gustaba. ¿Cómo iba a sospechar de su verdadera cara si siempre fue atento y amable? “La madrugada en la que hizo su confesión, se mostró muy dulce como siempre, pero al otro día todo cambió. Actuaba extraño y comenzó a ausentarse. Se lo hice ver, le dije que si se había equivocado respecto a tener una relación, estaba todo bien. Yo, en definitiva, le dije que intentáramos conocernos de esa manera porque la culpa de rechazarlo me ganaba y me hacía sentir mal. “Luego de un par de discusiones, vino su te quiero y con el pasar de los días, volvió a ausentarse. Y así su comportamiento se fue convirtiendo en un patrón, él decía algo importante o significativo, y desaparecía” —No lo sé, si tiene problemas que se haga ver por un profesional —dice mi amigo con la mirada perdida en algún lado—, pero que se deje de molestar. No es correcto que tú digas que te arrepientes y que quieres volver; y ante una negativa, comiences con insultos y amenazas estúpidas. Eso es algo demasiado inmaduro y muy de adolescente de la preparatoria. —Ahí te doy la razón, pero hay que tener en cuenta que ese muchacho ha pasado por drogas y golpes que vaya a saber uno si no lo dejaron con secuelas. —Ay, Ebba, vamos. Yo ni siquiera sé si creer en eso, además, problemas tenemos todos y no andamos por la vida queriendo estafar a la gente; mucho menos a una persona buena. —Bien, dejemos el tema aquí, sinceramente quiero olvidarlo todo. Ebba, ¿al final qué vas a hacer con lo del viaje? —No sé si llevar a Sophy sea una buena idea, luego se van a armar fiestas y yo voy a ser quien se tenga que quedar con muchas ganas de salir. Además, está el problema del dinero. —Ya te dijimos que por eso no te preocupes, maldita. —¿Ustedes creen que a mí me hace gracia que estén pagando por mi hija? —Espera, alto ahí… —No, Xami, yo aprecio mucho que quieran hacernos parte de todos sus planes, pero los voy a seguir mientras que pueda. —Ebba, nosotros te ofrecimos pagar por Sophy porque fuimos quienes te insistimos a que te unieras al juego justamente para que pudieras viajar también. Nos encanta la idea de hacerlo los 4 juntos. Por las fiestas que puedan formarse no te preocupes, yo no soy de salir mucho; ya sabes que el barullo y mucha gente junta no es algo muy de mi agrado. —No me parecería justo estarme divirtiendo y tú cuidando a mi hija, encerrada. —Pero a mí sí me lo parece, así que no discutas con tus mayores… Los tres reímos, pero lo que más quiero es que ella se termine de convencer, le haría muy bien distraerse un poco y sería el primer viaje para ambas. —Además, la pequeña cucarachita nos ha escuchado y ahora debes llevarla, no le vas a romper la ilusión a mi sobrina. Junta todo ese orgullo de… yo no soy Nación, te lo metes en el culo y prepara tus documentos que solo faltan 15 días para el viaje. Maika y su boca sucia, bueno no sé de qué me quejo porque yo soy igual que él. Al escuchar que solo nos quedan 15 días, no tardo en desbloquear la notebook y fijarme en la app que nos descargamos para ver todo sobre los pasajes. Por suerte no nos tenemos que preocupar de nuestra estadía y le hemos hecho creer a Ebba que la niña también está incluida en el paquete, cuando en realidad debemos pagar también por su estadía. Ya lo tengo todo averiguado y ni bien tengamos los pasajes pagos, debo llamar para confirmar que agregaremos a la pequeña en la habitación que ella compartiría con Maika. Yo estaré en una a parte con alguien más de nuestra alianza, pero no se sabe con quién. —Oh, no, ay, no puede ser… —Lloriqueo al sentir la puntada en mi útero. —¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? —pregunta de inmediato Maika. —Ser mujer me pasa. Maldita la hora en que se les ocurrió decir que la mujer es quien debe cargar con el órgano reproductor. —¿Otra vez? —Y sí, Maik, todos los meses viene el período a jodernos la existencia. —Pero parece que fue ayer que el demonio te tenía poseída, generando un mal humor imposible de soportar. ¿Cuándo te va a dar la menopausia? “Uno es marica creyendo que tiene la dicha de no aguantar mujer histérica, pero ahí va el estúpido de Maika y se consigue una roomie bien loca, desquiciada y tóxica”. —Mejor me voy al baño porque si me quedo, te la corto. —Pff, para lo que me sirve, eso no es una amenaza válida para mí, jajajajajajajajajaaja… —Entonces te coso el culo… —AAAAAAH, maldita loca, shu, shu. Vete, yo me encargo de esto y dúchate, desde aquí se siente el olor a pescado. —¡MAIKAAAAA, QUÉ ASCO…! Me dirijo hacia mi dormitorio y una vez que entro, tomo ropa limpia y mi toalla. —MAIK, ¿PUEDO USAR TU TINA? —NO, ME LA DEJARÁS TODA ASQUEROSA. —Él devuelve el grito porque ninguno de los dos tiene intención de moverse de donde está—. CLARO, TONTA, NO PREGUNTES. La voz de mi amigo se escucha cada vez un poco más cerca. —¿Estás viendo los precios? —Sí, están bastante caros, pero siendo el único gasto que tendremos, está bien. Ven, vamos a mi habitación y mientras que te relajas en la tina, lo hablamos. . . . —Bueno, la cantidad de horas en el aire son 12 y media. Los precios por persona son de novecientos ochenta y dos dólares por pasaje. Eso nos da un total de mil novecientos sesenta y cuatro dólares. Ahora me fijo el pasaje para Sophy, porque no creo que sea el mismo precio. “La ida sería para el 10 de junio a las 6 de la tarde, tiene una escala en Toronto, Canadá, desde las 8 y 55 de la noche hasta las 8 y 15 de la mañana. Estaríamos llegando a Grand Caimán a las 11 y 15 de la mañana del día 11. “La vuelta es el día 17 de junio a las 7 de la mañana y tendremos dos escalas. La primera es en Jamaica, solo una hora y la segunda es en Toronto, 11 horas”. —Eso va a ser agotador, ¿no hay vuelo directo? —Déjame ver… —Escucho cómo Maika teclea a gran velocidad y vuelve a hablar—. Aquí hay uno que no tiene tanta diferencia en el precio, 1114 dólares por pasaje. 2228 en total y las escalas solo son 2 de ida, más 3 de vuelta. Ambas escalas son a Miami, este es el mejor porque no hay ninguno que nos recoja aquí y nos deje directamente en la jodida isla. —Ese está perfecto…. ¡GRAND CAIMÁN, ALLÍ VAMOOOOS!
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