CAPÍTULO 55. TSUNAMI . . . . Ni bien salgo de la habitación de mi amigo me quedo parado pensando en lo que debo hacer primero. Vengo de la calle y estoy todo sudado, mi vestimenta no es de la mejor que traje y no quiero presentarme ante ella de esta manera. —¡Abran! —¿No era que estabas muy apurado? —D, no juegues y ábreme la puerta. —¿QUÉ QUIERES? —Abreme o cuando salgas de ahí te juro que no quedará hueso sano… Así me gusta que me hagas caso. Los 3 nos reímos un poco y les explico que no quiero llegar de esta manera a la habitación, hemos caminado bastante y lo hicimos al rayo del sol, no hay desodorante corporal que se resista a eso. —Voy a darme una ducha aquí. ¿Maik, tú puedes ir y traerme algo de ropa junto con mi neceser que está en el baño? —Claro, pero mis servicios

