CAPÍTULO 3.
XAMIRA
.
.
Nación: ¿Te puedo decir algo?
Asiento como una tonta que no recuerda que es imposible que me vea.
Xamira: Sí claro, dime.
Nación: Tu acento se me hace argentino.
Blanqueo mis ojos una vez más sin ser vista.
Xamira: Varias personas dicen lo mismo, pero en realidad tengo acento uruguayo. Los argentinos son bastante diferentes a la hora de hablar.
Nación: No sabía eso, lo siento. Pero, tengo una duda, ¿por qué les molesta tanto el hecho de que los confundan? Se me hace bacán, a mí me gusta.
Xamira: Porque somos muy diferentes y no nos gusta que nos estén confundiendo.
La charla se pone un poco incómoda para mí, esto es algo que tenemos los uruguayos desde que comenzaron a confundirnos. Y hay otras cosas en guerra, sin embargo, no es para traer a esta charla. Aunque, la pelea por algunas costumbres que compartimos con Argentina, es intensa. Ellos se adueñan de todo, el tango, el asado, el mate, entre otras que no viene al caso nombrar.
Cambio drásticamente el tema por algo que esté relacionado con el juego y se me ocurre hablar de los horarios. Le ofrezco llamarlo para despertarlo cada vez que tengamos un evento en la mañana y me agradece mucho por mi propuesta; a cambio me dice que si llega a ver que alguien me ataca, se las va a tener que ver con él.
Me comenta qué es lo que debo hacer, marcando el hecho de que debo guardar aceleradores de curación para ciertos eventos y otros detalles que me sirven para aprender a jugar mejor.
Me confiesa que tiene otra cuenta, con otra alianza, donde son mucho más fuertes que él y que Scar también forma parte de ese grupo. Añade que hay muchos jugadores que gastan demasiado dinero real para ser más fuertes y así poder ser campeones en todos los torneos, enfrentamientos o competencias.
Me confía que extraña mucho estar ahí en esa otra alianza todo el tiempo ya que acá no habla con casi nadie porque no los conoce, pero cuando le digo que me dolió, a modo de broma, se retracta diciendo que ahora me tiene a mí.
Sábado para nosotros, a las 9 pm ya es domingo en el juego.
Hay cacería de cofres y es bastante tedioso el hecho de tener que buscar un maldito cofre con un perro que olfatea, para que al final otro más rápido y vivo se lo termine llevando.
Xamira: Bang me roba los cofres, de hecho, así nos conocimos y comenzamos a hablar.
Nación: Qué mal eso, Xam. Hay que ser leal y no robar.
Xamira: Voy a hacer el mismo juego que hace él, lo voy a perseguir y le voy a robar todos los cofres.
Me río porque parezco una niña pequeña acusando a alguien más.
Nación: Jajajajaja, así es el juego. Pero ten cuidado porque si tú robas, ellos pueden atacarte.
Xamira: Noooo, Bang es de nuestra alianza y si me ataca está muerto, soy más poderosa que él.
Nación: Eso es peor, entre nosotros no nos debemos robar. Es muy malo de parte de él.
Xamira: Solo bromeo, ya lo hemos aclarado. Como él está más cerca, llega antes que yo, es que el juego nos envía al mismo lugar a ambos. ¿Nos querrá juntar?
Veo que Nación está escribiendo hasta que deja de hacerlo y me deja en visto, tal vez no pareció graciosa mi broma, no lo sé.
Soy una mujer bastante detallista y he notado que Nación esquiva responder cuando hablo de Bang, tal vez no lo tolera o hayan tenido algún problema en algún momento.
Hablo con una de mis amigas de Argentina, sí, las tengo y son como 3. No importa su nacionalidad, no todo va a la misma bolsa, que deteste que me confundan con ellos no significa que no haya personas maravillosas allí también. Bueno, ella es escritora, al igual que yo, y es quien me incursionó en esto de publicar de manera paga en la plataforma. En esta ocasión estamos contándonos nuevos proyectos a futuro y las dos fantaseamos con escribir una novela en conjunto.
La idea se me hace muy atractiva, pero debo ser consciente de que ahora mismo no puedo, estoy escribiendo 3 libros a la vez, además de hacer otras cosas para obtener más dinero. Deborah, así se llama mi amiga, me comenta que ella está igual que yo; con muchas ganas, pero está muy atareada como para comprometerse en este momento con un proyecto más. Ambas quedamos en que más adelante podemos hacerlo, es algo que va a suceder sí o sí.
Luego de un par de horas de charlar con ella, decido que es hora de dormir. Cepillo mis dientes, me hago un moño en el cabello y me cambio la ropa por algo más cómodo.
.
.
.
.
NACIÓN
.
.
Cada vez se me hace más difícil poder disimular la molestia al leer el nombre de Bang en nuestro chat. ¿Cuál es su afán? Ya parece que le gustara ese tipo. Y sé que está mal, pero no pude hacer otra cosa que dejar de responder cuando dijo eso de que el juego parece quererlos juntar.
No soy del tipo que deja en visto, odio que me lo hagan a mí, es preferible no abrir el mensaje si no tienes ganas de contestar.
—Luis, te he dicho que no puedes estar hasta altas horas de la noche con tu música espantosa tan fuerte, apaga eso de una vez. Mi casa, mis reglas.
Esa es mi madre y hago caso bajando un poco el volumen para que no venga a querer seguir jodiendo. Ahora mismo estoy un poco cabreado.
Me quedo jugando hasta tarde, por lo general me duermo a eso de las 3 am y hoy no es la excepción. También me he quedado pensando en ese otro chico que me comentó en alguna oportunidad Xamira. El tal Maika, quien también le ha dado su número y sé que están de grandes charlas.
Por curiosidad me meto en su perfil de f*******:, quiero saber si esos dos están incluidos en la lista de amigos, pero no encuentro nada. Ella es bastante popular entre su círculo de amistades cibernéticas por sus libros, aunque diga lo contrario.
Realmente no sé qué es lo que me está pasando con Xam.