Estando aprisionada entre la pared y el cuerpo de Misael, Liesse no puede hacer nada más que forcejear e intentar soltarse. Es en vano, el chico la sostiene con fuerza y muerde su labio inferior obligándola a abrir la boca. Cierra sus ojos ya cansada, no tiene más fuerza para seguir peleando, ni con él ni con ella misma; algunas lágrimas se deslizan por su rostro, silenciosas, torturantes. La confusión es tan grande que no es capaz de pensar que hacer con lo que le sucede, algunas imágenes aparecen en su mente y en todas está el pelinegro; sonriendo, durmiendo, besándola... "Te amo Misael". ¡Esas palabras las dijo ella! ¡En algún momento de su vida las dijo! ¡Y para él! Lo empuja con fuerza haciendo que caiga al suelo, cubre su boca con una mano y lo observa con sorpresa y temor, en v

