El capitolio se encuentra hecho un desastre, los gritos y explosiones no cesan, soldados van y vienen, entran y salen y por sobre todo luchan a muerte entre ellos. Misael ha sido el primero en llegar, dejando de lado los guardias se obligó a entrar en el edificio en busca de dirigente político, lo que encuentra dentro es una de las peores escenas que ha presenciado en su vida, c*******s por todos lados, sangre esparcida como si se tratase de pintura, armas y municiones regadas por doquier. —Esto no está bien— susurra para él mismo. —¡Auxilio!— escucha desde el pasillo continuo. A paso cauteloso asoma su cabeza en dicho lugar, varios soldados enemigos mantienen prisioneros – amordazados y encadenados– a algunos miembros del parlamento filipino, estudia la situación unos minutos; son más

