Logan se había dedicado a perdonar a sus familiares los días que le quedaban en el hospital, su esposa finalmente había recibido permiso para sacarlo llevarlo a casa, por lo que, fue a la oficina de su suegro y le preguntó si podía tomarse unos días, el hombre le dio una sonrisa. —Como tu suegro estoy feliz, como tu jefe un poco herido —Los dos rieron, el hombre asintió. —Puedes tomarte una licencia. —Gracias. Creo que Logan y yo necesitamos tomarnos unos días fuera, aire fresco, el lugar del que vinimos, necesitamos reencontrarnos. —No entiendo. —Nos criamos en el mismo vecindario, en diferentes momentos. —Estaban predestinados —Dijo Alessandro. —Tienen mi visto bueno, podríamos ir unos días. —Claro, a Logan le encanta tener familia. —¿Y a ti Mía? —ella rondó sus ojos y asin

