Logan esperó durante unos minutos y se encontró con una mujer mucho más delgada de la cocainómana que alguna vez conoció, vestida en un caro traje, tacones altos, el maquillaje corrido y el cabello húmedo. —Logan no ocupo a nadie que me juzgue —Dijo y se pasó la mano por el rostro, luego tomó asiento y bebió un poco de agua. —No estoy consumiendo, solo necesito un amigo. —Bien... Mía quiere un bebé, muchos bebés. Yo... —Logan, si puedes tenerlos hazlo. Ve fóllate a tu esposa y embarázala. —No puedes hacerlo por mi culpa. —Logan, tengo la vida perfecta. Tengo una mamá terapeuta de personas con problemas de drogas y burlé los exámenes para seguir consumiendo, mi papá es un excelente abogado familiar, penalista y comercial, y no pudo demandar a los centros de los que me escapé. Tú n

