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1209 Palabras
la última fiesta de esa semana para dar por concluido el festejo que sirvió para darle la bienvenida a los debutantes en la alta sociedad, para darles una Invima prueba de lo que es estar en los altos puestos y celebrar su aceptación en esta cuna de codicia y lujos más allá de lo inimaginable. Ambos reyes de Helvéte asistieron, las puertas se abrieron para dejar pasar a los gemelos con trajes exactamente iguales lo cual llamaba poderosamente la atención de los presentes. Nagy se encontraba un poco mas tranquilo que como empezó el día, discutiendo con su hermano, pero está vez, no cedió para dejar de pelear con el, se pudo mucho peor de lo habitual mientras intentaba mantener la calma y que este empezará a entender que tenían una buena oportunidad y Angyal tenía razones para hacer todo esto. Istenek por su parte estaba muy inconforme con la respuesta de que la oferta era buena, pero, no contá con que Angyal le dió buenas razones a Nagy para defender su puesto, su idea y aceptar. También le hizo sentir que su hermano realmente lo veia como un sucio seductor que no pensaba antes de hacer las cosas. No sé equivoco, Istenek estaba más que anonadado cuando escucho hablar a Nagy tan certeramente, jamás le pudo gran atención a lo que decía fuera de su área en las zonas marítimas. Prometió pensar en lo que le había dicho. Ellos sintieron los murmullos tras las voces alegres y la agradable musica de la orquesta guiada por dante konyzo. Ambos sentían que esas miradas no eran normales, como si hubieran llegado con el atuendo equivocado, cosa que no era así, pero, habia algo raro en el ambiente. ambos pasaron sus ojos discretamente analizando un poco el ambiente mientras descendían por las amplias escaleras. acabaron por sentarse con otros de la nobleza y la realeza. Nagy permaneció en calma unos segundos hasta que escucho de nuevo más murmullos extraños, Istenek no dijo nada, pero también los había escuchado, a diferencia de Nagy, a este no le interesaba en gran medida si hablaban de él o de Nagy, por otro lado, no era de ellos de quién hablaban. O solo em partes. —¿Acaso había un reglamento de vestimenta para hoy en específico?. pregunta Nagy algo intrigado, mientras juguetea con su copa. —¿Lo dice por la murmullos y susurros tan extraños?, no es por eso su alteza. respondió uno de los príncipes de Datria, Nicolai. —Estan hablando de la princesa Angyal y que la vieron recientemente acompañando al rey Golet thanatos, al príncipe Dante Konyzo, al rey Enrico konyzo, a Sebastián Di triano y a usted, para los nobles de esta parte es extraño que una joven dama esté sola sin una damisela que ka acompañe y sobretodo que este tanto tiempo con hombres tan cerca y sola. Los ojos de Nagy se fijaron en el rey de cabello cano y piel tostada que sostenía en su mano una copa de algún líquido cristalino, de ojos tristes y facciones duras, el rey de un reino pequeño costero como Osterta. Edgar Siebzig, a Nagy no le agrado nunca, sentía que lo juzgaba por tener muchas damas a su alrededor, un harem por decir lo menos, pero, claro, cuando el rey de una zona tan reducida con un Miles de habitantes hace un comentario y se le como por ser amante de la moral perfecta, el puritanismo y la pureza del cuerpo femenino, claro que muchos se sentirán aludidos. Nunca hizo un comentario irrespetuoso realmente, pero, Nagy sentía que podía estar diciendo cosas entre líneas. Quizá solo lo juzgaba por no ser un ser puro, quizás solo era su forma de verlo, pero, no le gusta tenerlo cerca. Pero de todod modos es un rey, lo juzgarán ricos y pobres incluso su familia, todo mundo lo juzga. —¿Si le dijera que la princesa Angyal es alguien tan fría y distante como hermosa y calmada?, si bien no es común que una dama tan joven esté sola por los terrenos de un castillo, es una dama muy agradable y elocuente, no parece molestarle mi presencia y a mi me agrada la suya. admite jugueteando con unos arándanos dulces entre sus dedos. Angyal habia captado su atención, ya que en principio esta parecía querer algo con él, como casi toda las damas, pero,pronto entendió que no podía con ninguna sonrisa apenada de ella, tampoco sonrojar su precioso rostro o robarle un beso de sus rosados labios. Si manos tan frías y el ambiente cerca de ella tan calmado. La sublime belleza de sus crueles y sinceras palabras lw hacian pensar mucho, era ingeniosa, hablaba solo lo necesario y ciertamente le había convencido el dia en que este tuvo la mala idea de coquetear más directamente con ella. Nunca una mujer le había hecho temblar hasta el alma, lo hizo retroceder unos pasos mientras el ardor en su mejilla le tomo por sorpresa, le habia abofeteado contanta fuerza que su cuello traqueo, se plantó firmemente frente a el sin perder esa cruel y elegante forma de verse, tomando con sus gelidas manos su mandíbula haciéndolo verla a los ojos. "No busques algo que no es para ti." Y quería que fuera suya. Lo deseaba ahora mas que nunca. Ese dia pregunto cuál era la diferencia entre ellos para que lo tratara como alguien menos poderoso, ella era una princesa no una reina. Le gustaba esa actitud prepotente y a veces, solo a veces, deseaba poder estar más tiempo con ella, pero pronto esos deseos pecaminosos se volvieron algo mas profundo, quizás, interés genuino en ella y esa dominante forma de actuar. *tu eres un rey, y yo seré una emperatriz, ¿crees que somos iguales?, solo espera a que lleguemos a Köd, puedo apostar que jamas habrás visto un lugar como mi Imperio en entre estos reinos." Esa tarde Angyal se molestó con él, paso tres días solo con su hermano o alguna dama que estaba feliz de hacerle una compañía vacía en su cama, pero nadie podía compararse con Angyal que le intrigada a cada momento, era diferente. Y eso le gustaba. —¿Que sabemos nosotros si en Köd somos los machos quienes tenemos que callarnos?, hay cosas que desconkcemos de ellos, sería lo mejor no inmiscuirse en ellos, Köd es un imperio, casi como otro mundo diferente al nuestro. y Angyal era como una diosa que no tenia el mejor carácter, pero siempre miraba al frente con la cabeza en alto. todos miraron en dirección a las escaleras. El silencio invadió el ambiente, todos estaban anonadados. Angyal había llegado, anunciada como la princesa de Köd, luciendo un hermoso vestido de prollante color n***o con birdados dorados, un peinando elaborado pero magníficamente adornado con hermosas joyas de color n***o y delicados hilos dorados, en su cuello un colar de perlas casi rojas como la sangre. Esta bajo y de inmediato tras ella se anuncio a los cuatro principes de Köd. Viselik, Vágott, Kígyó y Viharok. Los cuatro principes de Köd. Nadie podía creer la calidez de sus pieles mientras portaban trajes negros con azul oscuro. Eran la familia imperial de Köd, ahí conocían de frente a todos sus integrantes.
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