Angyal pasó de largo por el laberinto mientras las lechuzas observan cada paso que daba y los alrededores, Esos ojos amarillos conocían los pasos que tenía que dar, sus opciones y los caminos a seguir, estaba buscando distraídamente a otro integrante que le fuera útil para seguir su juego de ajedrez.
Tenía las dos torres, los peones de Golet y Enrico, le hacía falta, caballos, los alfiles y un rey.
Podía pensar en quien ocupará ese lugar, pero claro, los escalones para llegar a el eran complicados, empinados, un pasó en falso y podría dañar todo, pero, claro podía tomar otras opciones, no quería perder el tiempo, extrañaba su hogar y estar fuera de el le causaba cierto vacío, ademas de que sus padres Iban y venían libremente, ella mira sus manos mientras el vapor que sale de sus labios es cada vez más denso.
Su fuerza no es lo suficientemente grande para hacer un portal directo de ese lugar a Köd y no resiste tanto para ir en varios puntos, simplemente le resta esperar.
En su mente pasa una y otra vez como es que ese dia solo podía sentir la presencia de dicho caballo que quería en su tablero.
—Alessandri Konyzo.
Susurra a si misma mientras el susodicho se encuentra frente a ella luego de haber visto y escuchado todo lo que pasó con los gemelos de Helvéte.
—Princesa Angyal.
Se mantiene a cierta distancia sin hacer ningún movimiento.
—¿Sabe porque no lo detuve de escuchar todo?.
pregunta y este en silencio, le observa al verse descubierto, pero, eso le da indicios de porque las lechuza siempre vagan por allí.
—¿Para divertirse luego de haber casi extinto el fuego de los gemelos de dragones rojos?.
—No, solo porque usted entiende un poco mas lo que es estar sometiendo a una especie de otro reino para complacer los caprichos de una cúpula noble, y con ello perder la oportunidad de seguir cuidando de la fauna única de un imperio.
Angyal tenía bastantes excusas para caer en cada casilla que estuviese a su conveniencia, si bien esa clase de animales a los cuales hacia referencia eran realmente razas exclusivas de Köd, también entendía que pudieran dudar de ella y tal vez por algunas acusaciones causar tensión, pero, mientras más hablen, más se difundirá, más se extiende el rumka de razas únicas con pieles y plumajes, extranos y exóticos, de esta forma, podrá conseguir aún mas atención y volver a Köd un centro aún más fuerte de rumores e intereses.
—¿Usted sabe lo peligroso que es lo que hace?, "llevarse consigo" a unos reyes tal y como son ellos, así sin más, para concretar un plan que desconoce por completo límites. ¿Que busca realmente?.
La genuina preocupación de Alessandri era palpable, pero no por los reyes de Helvéte o por si mismo, si no por la locura que sería una guerra con Köd, una guerra con el titán de hielo, se desconoce tanto de Köd como de las estrellas, solo se entiende un poco mas por que la familia real tuvo la iniciativa de salir por dichos acuerdos para mantener a raya a los extremistas que buscaban entrar a como de lugar.
Tantos muertos en minutos nunca se habían visto, pero parecían no tener un limite, cadáveres congelados, cuerpos hechos cristal, algunos desaparecían para jamás ser vistos, parecen ser tragados por la tierra misma bajo sus pies, otros sabian las historias del emperador, el devorador, el insaciable apetito de este por las victorias cada vez más grandes, sus cuatro hijos, eran de saberse leyendas de todos ellos. La emperatriz era de temer a pesar de su gentil belleza, como un campo de nieve de apariencia suave y cálida, seguía siendo la conquistadora de aquella guerra de los guardianes, Miles de cuerpos congelados con expresiones de horror guardan secretos dentro de sus cristalinos labios cellados por el beso de una muerte gelida, quizás alguno aún guarde su último aliento para no gritar del horror que vio ante sus ojos, mientras su cuerpo aún se mantenía conservado en cristal blanco, condenado a resguardar la frontera este de Köd llena de cuerpos hasta donde llega la vista.
Alessandri sabía perfectamente ese tipo de cosas, de la grandeza de su hermano Viharok el devastador, al sepultar batallones enteros bajo un inclemente infierno que carbonizaba sus cuerpos hasta volverlos cenizas, de los gemelos Kígyó y Vágott, los domadores de bestias, que con criaturas que nadie había sobrevivido para definir, estos cazaban gente indeseada, asesinos, intrusos hasta traidores, Kígyó tenía en sus manos las zonas terrestres dejándolas desoladas en medio de batallas a oscuras, sumergidas en la penumbra de la noche, dónde hasta la luna miraba a otro lado para evitar esa vista tan repugnante, por otro lado, Vágott dominaba las gélidas aguas con bestia que solo el oscuro oceano podría ocultar en sus inmensas y abrumadoras profundidades, bestias que eran capaces de engullir barcos enteros y desaparecer como si jamás hubiesen existido… y el mayor, Viselik, rey de los cielos, nada escapa a su vista, y una vez que el cielo es cubierto por inmensas y negras nubes, solo queda rezar por un perdón que nada podría salvar a quienes eran señalados por él.
Algo hacía a Alessandri dudar, siendo una familia tan poderosa, con un pueblo del cual las leyendas no daban abasto de su fuerza, con ejércitos que eran rumores que hacían temblar con solo ser mencionados, una magia antigua como el tiempo mismo, acceso a grandes misterios del origen, entradas a mundos y lugares solo narrados en leyendas, armas sagradas y tan poderosas que solo los dioses llegaron a usarlas, creadas por la misma madre de la guerra.
Tantas cosas se decían que no era posible dejar pasar la oportunidad de ir, pero, claro, nada podía entrar a Köd, no se sabía por qué, aunque quizás Angyal tenga algunas verdades en esos fríos labios que suele ocultar tras un abanico que ya es en si mismo un misterioso objeto.
—¿Que es lo que busco?, Que es lo que buscamos, quizás solo queremos que dejen en paz nuestro imperio, ya una vez nuestro muros bajaron para dar entrada a extranjeros pero, claro, no podían evitar sacar de nosotros provechoso para ustedes, no somos un vulgar centro de comercios, también vivimos del sudor de nuestra frente y el trabajo que hacemos en nuestros campos. ¿Que es lo que querían los demás?, imponernos sus reglas porque no nos consideraban superiores. De esa forma se levantó el muro… de esa forma se exterminó a todo aquel que hubiese manchado sus manos con sangre de nuestro pueblo, claro está que los que no, solo fueron expulsados y aquellos que accedieron a adaptarse a nuestras leyes están más que libres en todo nuestro Territorio.
Alessandri solo observó como Angyal en total calma le contaba con naturalidad como si fuera algo cotidiano.
—¿Y que es lo que querían imponerles a ustedes?, ¿cómo se puede comprobar eso?, de dónde se empieza a desarrollar su historia y hasta donde afirma usted que fueron "agredidos" en su reino.
Ella tomó su abanico de dorados diseños y lo extendió hacia Alessandri, este la miro unos segundos y tomó el abanico.
—¿Conoce usted la cordillera de Murus?, si es así entonces podrá comprender que en ellas se encuentran las bibliotecas de los Murus, dónde se almacena todo aquello referente a los reinos pasados y presentes. En ellas se escriben los acontecimientos más relevantes de nuestra historia, pero claro, con gusto podría indicarle en dónde debe de buscar para encontrar dicha disputa o solo puede preguntar. Pero primero quiero que me responda una simple pregunta.
Alessandri abrió el abanico viendo el interior oscuro con pequeños destellos bajo una extraña superficie que simulaba ser agua.
Se veía cual estrellas reflejadas en el agua durante la noche.
lo cerró lentamente algo confundido.
—¿Que desea que le responda?.
—¿Si estoy mintiendo descaradamente puede convencer al rey Golet thanatos y a Lord Enrico konyzo de que yo no mentía?.
este piensa un poco y solo guarda silencio.
—Les dije como encontrar la verdad por su cuenta y podían preguntar por su gusto si eso deseaban, no les di indicaciones, solo les dije que buscarán algo de Köd y entre todo lo que habia se toparon con eso. No hice más que buscar apoyo en dónde podía encontrarlo y sabía que sería conveniente para ambas partes, reyes y gobernantes dignos de confianza, nobles en sentimientos y fuertes en convicción de un bien conjunto. ¿Puede entender lo que es la preocupación de un reino y el peligro que corre un imperio tan cerrado como Köd ahora que queremos entablar algo con suestros vecinos geográficos y el miedo que esto representa a lo mismo? quizás estos reyes si lo entienden, pues El mismo rey Nagy de Helvéte lo entendió.
Alessandri respiró hondo.
Conocía que Angyal había Sido mencionada por su hermano mayor un par de veces y lo puso a pensar durante un tiempo, Enrico cambió en gran parte sus leyes ante los pueblos lejanos debido a ello, así que quizás podía darle el voto de confianza por ese lado, pero, igual no sentía plena confianza en sus palabras, siendo Köd un lugar tan grande y ampliamente reconocido por si grandeza en leyendas no consevia que eso llegase a pasar, ¿Debería buscar?, pensó mientras sostenía el abanico en sus manos.
“¿Quizás pueda Enrico aclarar mis dudas?”.
se cuestiona constantemente mientras angyal espera su respuesta.
—Si llego a encontrar lo que usted relata podría hablarlo directamente de nuevo, si puedo entrar a su territorio, no hay otra intención, eso lo aseguro, y quizás piense en colaborar de cierto modo si lo que plantea es concretamente así.
Un mago de su nivel y talento sería una gran adquisición para Viharok como una especie de estudiante que será dotado de grandes dones si acepta.
por su lado Alessandri quería saber si la magia en Köd era tan poderosa y pura como cuentan en las leyendas de los libros blancos.
—En cualquier caso Lord Enrico le indicara como es ir a Köd, será una grata noticia si logra entender mi preocupación, lo único que puedo decirle es que en nuestra capital han llegado un número preocupante de asesinos, enviados específicamente de reinos externos debido a su poco entendimiento sobre el terreno de Köd, Por lo cual nos preocupa más saber el porque para entender como acabar con ese problema de raíz.