16 Percepción temporal.

1213 Palabras
Es una hermosa piedra similar al mármol, pero con un efecto tornasolado en tonos claros. ¿Qué clase de piedra es está?. Sin esperar mucho me acerco viendo atenta la superficie pulida de la blanca piedra, estaba fría, muy fría, es como tocar hielo, pero no siento el frío tan potente que sientes que quema, solo está fría, el movimiento de la piedra me parece extraño, luego recuerdo que esa cosa esta tras la piedra, por su tamaño podria decir que el movimiento de su cuerpo podria hacer temblar la piedra. —¿podrías alejarte de la piedra?. Escucho unos pasos, pero estos se acercan detras de mí. —Hace unos largos diez minutos que no estoy cerca de la piedra, su alteza. Me alejo de la piedra unos segundos y miro tras mi espalda. Internamente pienso que podría ser, Viharok es el poseedor del don de ver los ríos del tiempo, sus líneas y las opciones estancadas. ¿Habrá previsto que esta cosa “palpita” y para ello me trajo?. No siento nada particularmente extraño obviando el hecho de que está parece palpitar. Es sólida o al menos en su exterior parece sólida, no veo ni siento rasgaduras o líneas de división en la superficie que alcanzo a tocar. Parece una sola pieza. Podía sentir la mirada de Ibnes, creo que así se llama, justo en mi espalda. —¿Algo que opinar?. Pregunto mirándolo aún con una de mis manos aún sobre la superficie de la piedra. La expresión tranquila en su rostro se cambia a una de sorpresa en cuestion de segundos. Observa la piedra y yo a él. Concretamente el hecho que si tiene ropa, cosa que juro no haber notado. Enfundado completamente en un traje n***o, se acerca y observa un poco más la piedra dando unos ligeros golpes en la superficie de esta. Suena sólida. Duda unos segundos y cerrando el puño la golpea más fuerte. Hace un extraño eco. Está hueco, pero parece tener unas paredes sólidas muy gruesas. ¿Y las líneas de división?. —Es como una caja viviente. Dice este golpeteando la superficie blanca con sus uñas. —¿Está viva?. —Eso parece, cuestiono el hecho de su fuerte “coraza” pero, no veo una forma en que esta pueda “abrirse”, al menos a simple vista no hay señas de aberturas o líneas… sin embargo no tengo dudas de que está viva. Toca un poco la parte superior. —Me gustaría ayudar pero algo me dice que eso lo resolverán ustedes dos. Dice Viharok observando a unos pasos de distancia el bloque de piedra. Es cuestión de tiempo el saber algo de este bloque de blanca piedra. Suponiendo que sea lo que buscamos, algún indicio de su utilidad debemos haber pasado por alto antes. ¿O solo es que Viharok no quiere intervenir?. Cuánto menos anormal que no esté con las narices metida en este asunto. Pero claro. Siempre sabe algo y jamás dice nada, solo sonrie con suficiencia, lo cual es algo que si bien no nos ha traído problemas grandes si nos incómoda un poco, porque sabemos que conoce muchas cosas, pero no tenemos una idea exacta de cuánta o si conoce la solución por si algo sale mal. A veces creo que él solo nos ve como algo prescindible debido a su capacidad de manipular el tiempo, pero, ¿hasta que punto? —Esta caliente… Dice Ibnes en un tono extrañamente preocupado. Quizás extrañado. —¿Y eso es malo?. —Estaba en el fondo marino tal vez no había palpitando ni nada porque se encontraba así, fría.— Nada sucede por casualidad, pero, de igual forma no me parece muy fiable esa idea. —¿Entonces que propone?. Me miro fijamente unos segundos y luego me detallo de pies a cabeza. —Enfriarla de nuevo. Lo más ideal es hacerlo en un lugar donde usted pueda estar, justo aquí, ya que dejarla a fuera no es nada conveniente, su cuerpo no está hecho para soportar la presión del fondo marino y no puede respirar bajo el agua. ¿Se le ocurre algo mejor princesa?. Cuando el me dice princesa, siento una peculiar sensación de hormigueo en la espalda y es horriblemente incómodo. —No. Es así, no sabe que más decirle, si cuando estaba en el fondo marino estaba calmada talvez… —¿Y si se supone que debe estar en el calor?. Este solo se encoge de hombros. —Quizás sea así. Volví a mirarlo. —¿Podían estar pendientes de ella mientras atiendo algunos asuntos importantes?. El está aquí siempre, literalmente está en el fondo del océano, no le cuesta nada. —Con gusto lo haré, con una condición. Espero que no exija que me case con él, no tengo idea de lo que podría salir. Y sería poco agradable averiguar que podría pasar, además, no es el tipo de hombre que escogería. Ni de amigo. O conocido… O mascota. Lo miro esperando a que diga que es lo que quiere. —Si lo importante está dentro de este caparazón, quisiera quedarme con la coraza, a menos que el objeto en cuestion sea la coraza en si. … Miro a Viharok. —Como sabrás Lord Ibnes es un visitante común aquí, así que eso, permanecerá aquí junto con el el tiempo que quiera. Viharok sabe que es y no quiero decir ni ayudar. Tupido comportamiento de él con la excusa de que así aprenderé más a valerme pot mi misma y es una enseñanza que podría servirle en un futuro. Aún estoy esperando la utilidad de la enseñanza de ir a las islas Happut. —Bien, si con el clima cálido no reacciona, entonces probaremos con el frío, más allá de eso habría que tomar más tiempo y probar distintos métodos, además de averiguar más sobre esto. Finalmente le pido a mi hermano que me devuelva directamente a mi habitación en el Castillo del rey Nicolai DiTriano. Tras abrir la puerta me quedo algo inusualmente incómoda, miro al horizonte. Está… Amaneciendo… Aprieto los labios tratando de ignorar mi frustración mientras veo el amanecer, cuando hace menos de una hora estaba en la ciudad de atlas, y nobes que hayamos caminado tanto, solo fueron dos horas, y cabe resaltar que en el momento en que Viharok vino a buscarme en una hora cerca a las cuatro de la tarde, no hemos estado tanto tiempo para que sean las seis de la mañana. Me giro sobre mis talones y encarivla puerta en dónde está parado Viharok bajo el marco de la puerta. —¿Puedes darme una explicación de que le pasó al tiempo aquí arriba?. Entiendo que las horas cambian dependiendo del lugar en que te encuentres, pero esto no es matemática o geográficamente posible. —El tiempo pasa más lento en mi paraíso. Dijo con una expresión de obviedad. —¿De seis horas que pasamos en la ciudad de atlas pasaron más de doce horas en la superficie?. Un largo y frustrado suspiro escapa de mis labios cuando solo me decido a irme a arreglarme para continuar con mi trabajo mientras cargo conmigo la frustración de no haber logrado nada útil más allá de ser acosada por un pescado terrestre.
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