Mi momento de paz se terminó al momento de ver la salida del gran túnel de piedra hasta la ciudad de Atlas, la obra maestra de Viharok en lo más profundo del bioma marítimo, la noche eterna, dónde el cielo es oscuro y jamas se ve luz proveniente de allí, entrando alli puedo ver a lo largo sin conseguir fin a esta zona, hay varios elfos trabajando, no entiendo como logró que viniesen aquí, y no solo eso, ¿Cómo logró que llegasen a quedarse?, tengo entendido que los elfos están más en bosques de la superficie, no en fondos Marinos con un bosque casi tan grande como un reino en desarrollo y casi siempre iluminado por pequeñas llamas flotantes que rondan por allí, no es natural, pero si que es impresionante, por otro lado, no veo más allá del borde del horizonte de esta pero si veo una fauna y flora que obviamente no es natural, puedo apostar todo y más que Viharok no le ha dicho a nadie que es lo que ha estado haciendo aquí abajo. Es muy impresionante que todo esto haya Nacido y florecido bajo el mar.
Un escalofrío recorre mi cuerpo y solo respiro hondo.
—¿Podemos llegar directamente al punto de traerme aquí?.
Me pone muy ansiosa la sensación esos ojos negros en mi espalda.
No es complicado saber que esta cerca por la intensidad de si mirada.
¿Qué se supone que quiere?, uno come pescado, no que el pescado te come a ti, por la madre tierra alguien dígale que deje de mirarme.
—Bueno, mi querida hermana, estamos muy cerca, ya que esa piedra se estrelló con tanta fuerza que el agua no pudo frenar su caída, hasta aquí abajo incrustada en el suelo.
Caminamos hasta el borde de la enorme burbuja que es esta cúpula, es tan grande que mi a los lados del borde y es recta.
Viharok señaló a lo lejos otra cúpula que sigue siendo muy grande a mis ojos pero está a cierta distancia.
Con una ligera iluminación alrededor de una gran piedra, un bloque blanco.
—Claro, si bien la he dejado allí esperando a tener forma de despegarla de la roca sobre la cual de incrustó, tambien me pareció mejor dejar quitó lo que esta quieto hasta tenerte aquí.
—Bueno, tienes razón en eso, es completamente algo… impresionante y nuevo, no se que podría hacer cualquier cosa con eso.
Vuelvo a alejarme un poco.
—Oh bueno, Sigamos adelante, ya solo queda ir al estudio, así podrán traerla y bueno, a veriguar un poco mas de eso.
—¿y cómo traerlas eso?.
Pregunté mientras caminamos entre los grandes árboles y entre los elfos que algunos tenían en pequeñas jaulas algunas aves que nunca había visto, que claro, si los miro mucho me voy a golpear con alguna rama, eso lo admito con facilidad, es complicado no mirar a estás criaturas, pero claro, la que paga las consecuencias soy yo, con estos árboles que me rompen la nariz con sus ramas bajas.
—Yo no lo traeré, Ibnes lo hará, por eso rondaba por aquí, además, Estábamos junto al lado de Coira, que sería el “imperio” de los ikos y sirenas, pero, claro, te da miedo.
Seguirá burlándose de mi hasta que lo lance a mar abierto de nuevo.
—No me dan miedo, solo es incomodidad la mirada que mantiene. ¿Tu crees que eso es cómodo?.
Se encoge de hombros.
—Querida, tengo mucho tiempo aquí, me acostumbré a su presencia, ¿te dan miedo los machos?, espera a conocer a las hembras, eso si da incomodidad.
Acomodo su cabello mientras yo guardo silencio y sigo adelante siguiendo hasta esa estructura de piedra que llama estudio, es como una mansión de piedra que tiene tres partes, la biblioteca, el estudio centrar y el estudio de pruebas.
Es lo más interesante que no involucra mirara fuera en la penetrante oscuridad que te asfixia si lo piensas demasiado.
—Creo que todo aquello que pueda sentir atracción hacia ti lo hace, ¿por qué?.
—Eso te lo pregunto yo a ti.
Suspiro molesta y seguimos adentrándonos dentro de su lugar favorito.
Sigo mirando alrededor encontrando a los mismos seré con capuchas y túnica negras caminando de un lado al otro con distintas cosas.
Pero en si, todo lo incluso mejor que su habitación en el castillo sur.
O bueno, cualquiera de sus cosas.
Es alguien muy curioso, le gusta el orden pero cuando se siente inspirado para descubrir algo, puedes llegar a su habitación y encontrar cualquier cosa que quieras, desde cadáveres de animales pequeños hasta cosas corto punzantes por su habitación mientras está experimentando con distintos hechizos y posiciones en cadáveres o cuerpo vivos, a veces en plantas o en objetos inanimados.
Pero es mi hermano y lo amo por más inusual que sea su metodo de progreso.
Llegando a experimentar consigo mismo.
Al menos no perdió el brazo.
Me quedo en silencio observando a quien cargaba la enorme piedra dejándolo en el medio de su estudio con un sonoro ruido hueco haciendo temblar el suelo.
—¿Es él?.
¿Cómo no podía ser?, claro, el extraño ser de ojos negros que me intentaba sacar el alma.
El lacio cabello de intenso n***o cae por sus hombros y es bastante mas alto que yo, cosas que no me hace sentir mucho mejor, o más tranquila.
Sus ojos de profundo color n***o no son nada mejor en este asunto, recién noto el iris de azul intenso, ¿o es la pupila?, sea lo que sea, es de un azul brillante y por más que quiera manténerme firme, me causa una sensación de frío en el estimado y no en el mejor de los sentidos.
Por los hijos del gran cielo que este vestido.
Al no ver nada de el mas que sus ojos y la piel pálida de sus grandes brazos me aterra pensar que sea como el dia en que fui con Viselik a Happut. Son solo una islas pero no esperábamos encontrar unas tribus nativas y la ausencia de ropa me hizo volver con mi padre en un instante.
No quería ver eso.
Y no quiero verlo aún.
O Jamas preferiblemente.
—Dicho y hecho su alteza, el bloque está intacto, no se pudo despegar de la roca bajo este así que se extrajo con el resto de esta.
¿Solo me trajó aquí lo de la piedra?, ¿solo eso, verdad?.