Yo conozco el cruel frio invernal pero esto ya es absurdo, no se para que me hace caminar todo este trayecto, usualmente solo nos lleva directamente hasta el punto mas profundo. Puedo sentir como mis dedos lentamente empiezan a entumecerce, seguimos en el largo trayecto recorriendo salones y secciones una tras otra hasta caer directamente en El arca, a pesar del inmenso frío puedo ver a varios peces nadando lentamente mientras sus negros ojos me observan, y no solo eso, siento que realmente son concientes de la situación, realmente fascinante, miro hacia arriba y veo las escamas plateadas del vientre de una maldita sirena, son tan grandes que no puedo asimilar aún dichas proporciones, mientras mas profundo es mas probable se vuelve el encontrar a los adultos, con los más jóvenes no tengo problema, son más o menos de una longitud promedió de un ser humano terrestre, pero, ya en las más frias profundidades hay cosas que no tengo ganas de ver de cerca, suelen ser “Amables” mientras no se les moleste en exceso, cosa complicada porque no salen mucho del agua.
Según yo, solo les gusta estar así.
Al mirar a mi alrededor me encontré maravillada, caminabamos por una cúpula de cristal en un arrecife inmenso que parecía bajar en linea recta, mientras mas bajabamos mas el lugar se asemejaba a una cueva maritima que a otra cosa, aunque conservando algunas averturas que dejaban caer la tenue luz de la superficie. En los muros del arrecife habían casas iluminadas con luces amarillentas y las cuales tenían un diseño algo oriental. Alrededor de la cupula se observaban distintos animales maritimos nadando a libertad entre las casas. Parecía haber conecciones entre cada lado del arrecife, aunque no estoy segura del porque… era un ambiente tan fascinante y a la vez… tan inquietante… esto debido a que mientras mas nos adentrabamos, mas desaparecía la luz. Y de a poco no era casi visible la luz de las casas, aunque aún seguian alli… la presion del agua las ocultaba… esto combinado con esa presencia.
Esa cosa sigue rondando alrededor del arca, a pesar de que no estoy precisamente en el borde de la cúpula, lo más propio es comparar esto con una masiva burbuja de aire que no se deshace fácilmente y con un ecosistema lleno de plantas híbridas y creaciones de mi hermano, quizás demasiadas, pero, ¿Quién puede juzgarlo?, es su trabajo finalmente.
O eso dice él.
—¿Será que te está buscando?
Dije acercándome al borde de la cúpula.
—¿Quién?, ¿Siquiera me estabas escuchando durante el camino?.
Lo miro de reojo.
—No, estaba muy ocupada pasando frío.
Dije con algo de mala gana.
—¿Tenías frío?, creo que me he acostumbrado a estar aquí abajo.
Sigue mi paso hasta el borde.
—¿Y él que es lo que quiere
Pregunta mirándolo a los ojos.
Esos ojos tan… No consigo forma de describir la forma tan única y poco cómoda en que miran, como si supieran que hay algo, que ellos quieren, o si fueran a sacarme los ojos de un momento a otro, aún manteniendo su expresión sería y calmada. Y luego dicen que yo soy fría.
Lo mire unos segundos.
—¿Es muy común verlos por aquí?.
Normalmente, como yo los veo muy poco y siempre es a la lejanía, asumía que solo no se acercaban.
—A veces.
Dice este.
Por las estrellas, si hablan bajo el agua… y es horrible el sonido.
—¿Y hay algo que quieras en específico?.
Este enorme atún humanoide de verdad que no parece tener reparo en solo mirar en silencio.
Cosa absurdamente incomoda.
Pero, noto que hay algo más al fondo, tras de él, en silencio, el frío recorre mi cuerpo, hay más de uno, todos ellos observando en silencio, esto no puede ser nada normal.
Más aún sabiendo que es más fuerte y posiblemente mucho más rápido nadando, estando a una profundidad donde la luz no llega y a una temperatura muy baja, además de que no hay forma de predecir que es lo que se encuentra mucho más allá de lo que conoce Viharok.
No muchos se animan a estar cerca de las sirenas y otros están en contra de su voluntad cayendo en el hechizo de su voz, la cual suena horrible bajo el agua, quizás porque, precisamente, están bajo el agua y todo suena raro.
Viharok tomó mis hombros y me alejó un par de pasos del borde.
Este solo estrecha sus ojos y sonríe con cierta inocencia o al menos eso me parece A mí.
—No busco ninguna clase de problemas su alteza, solo me causa curiosidad ver tan abajo a la princesa, jamás la había visto, tan profundo.
Mire más abajo detallando su cuerpo, no es el mismo que ví antes. Su cola es completamente blanca, su aleta es como la de un tiburón.
¿Al menos es una sirena común o es otra especia distinta a las sirenas?.
Sus oscuros ojos me recuerdan al tiburón de hace rato.
Pero al menos el tiburón solo transmitía curiosidad en su mirada, este ser, no tiene las mejores intenciones.
Paso por alto todo lo que habla con Viharok.
Este de la nada empuja un poco mi espalda para que vaya a una dirección contraria y yo sin entender mucho lo miro.
De inmediato por instinto al sentir la mirada de esa criatura lo veo de reojo, apreté los labios al ver su expresión y pase de preguntar, solo me aleje con una sensación de náuseas en mi cuerpo.
Como si hubiera presenciado una masacre.
Da cierta incomodidad tener que verlos en una extraña aura que siempre está en este lugar tan profundo, tan oscuro por fuera y la luz aquí dentro no es de ayuda para calmar la incomodidad de ver a estás criaturas sonreír con supuesta amabilidad y que luego te observen con interés.
—¿A qué me trajiste hermano?.
Pregunté sin darme vuelta, no tengo ánimos de ver a la cara a un ser con el cual no he tenido muy buenas experiencias y no quiero tampoco interactuar con ellos a costa de que haya posibilidad de ser arrastrada al fondo marino.
—Precisamente a eso llegó Ibnes.
…
Padre, ¿Por qué tú cuarto hijo es tan extraño?.
Preguntó en mi mente mientras imagino lo que debe de haber pensado nuestro padre cuando Viharok eran más pequeño que yo.
—¿y él tiene que ver en qué?.
—Ellos encontraron la piedra.
Responde Viharok haciendo que solo quiera dejar de sentir esa mirada que está escalando lentamente junto al frío en mi espalda.
Odio que me observen mucho.
—¿Debemos seguir bajando?.
—Si. A menos que prefiera nadar, yo con gusto le ayudo.
Tomeé la falda de mi vestido levantandola unos centímetros del suelo y empiezo a caminar a grandes zancadas hasta la puerta que veo a lo lejos.
Me reuso a sentirme tan incómoda por más tiempo al tener la mirada de esta criatura en mi espalda.
Los pasos de Viharok estaban tras de mí.
—¿Te asustan los ikos?.
Preguntó con burla.
—Bastante, discúlpame, pero honestamente no tengo ganas de que cinco o seis de ellos me miren en silencio mientras el séptimo habla con esa voz tan desagradable y encima de todo esto, sonríe de esa forma. Es muy fácil no sentirme bien con esas mirada sobre mi todo el tiempo.
—No son cinco o seis, eran unos veinte, no es tan extraño que vayan en grandes grupos cuando el hijo del líder está presente. ¿Y piensas que es extraño que te incomode?, ese era su objetivo, lo hace completamente a propósito
Suspiro frustrada y bajo un poco la velocidad de mi apresurada caminata.
—¿Con que propósito querría eso?.
Sonrió con picardía, cosa que me hace pensar lo peor de este mundo justo ahora, cuando Viharok sonríe algo está mal, no hay nada bueno en su sonrisa, usualmente solo es lindo cuando lo hace, pero para nosotros es un mal augurio.
—Los machos de todas las especies son igualmente extraños y bastante incomprensibles, agradecería saber que es lo que quiere. Y no tener su mirada de ojos de tiburón sobre mi, siento que me va a jalar a las profundidades del mar, ¿Al menos podría ser un poco menos desagradable?.
Dije aprovechando la calma entre los muros de piedra para hablar con algo de Libertad.
—Bueno, gracias por decirnos extraños e incomprensibles, tendré en cuenta que parezco un acertijo, pero, tienes cierto grado de razón, no es lo suyo cortejar una dama como tú, pero, realmente nunca les pregunté cómo es su cultura ya que son tan inaccesible como tú.
Me quedo en silencio y sigo caminando.
¿Esa cosa quería comerme o cortejarme?, ¿o es lo mismo para ellos?.