—¿no crees que estás avanzando muy rápido Angyal?, básicamente hiciste un cuarto de trabajo en menos de un mes.
Seguíamos nuestro camino mientras veía atentamente como líneas de agua cual ligeros riachuelos se deslizan sobre una de las puertas con cristales que llevan a una habitacion amplia. parece que hay cosas que prefiere hablar en el palacio que le pertenece.
Reconozco esa puerta de oscuro color y también el fuerte olor a agua salada.
Viharok tiene la misma amarga mirada cuando no llevo las cosas a su manera.
—A veces cambiar de camino no afecta mucho el resultado de la llegada, ya sabes, solo hay que hacer las cosas bien. Y yo lo hago bien, me gustaría que de vez en cuando me diesen un poco de confianza. Así vieran los resultados desde un lado menos… Oscuro.
Las puertas se abren,y mientras caminamos a traves de una profunda oscuridad acompañados por la suave danza de la luna que uluminaba un techo que parecía estar formado por agua cristalina, la puerta se cerró, y con ella, el chapoteo del agua llamó mi atención.
Parece que ya nadie podrá entrar.
Conociendo a Viharok dejo el agua del otro lado para molestar a la gente con ese charco de agua salada
A veces tengo la sensación de que realmente no creen que yo pueda con la tarea que directamente está hecha para mí, es como decirle a un zapatero que no sabe hacer zapatos.
Es absurdo.
—Realmente es eso lo que intento, el avance a Sido mucho pero, quisiera que no fueran tan rápido, no por esos despojos ni sus vidas, si no por ti.
Sonreí ampliamente mientras veía al cielo distorsionado por el agua, los peces nadando y la hermosa luz que estaba por todos lados.
—Bueno, no hay mucho de que preocuparse, finalmente, ya sabemos que podría pasar, gracias a ti, está seguro el futuro, sabemos el pasado y controlamos el presente. Solo hay que seguir, batallar y hacerlos obedecer.
Llegamos a la entrada principal del palacio Hundido, las maravillas de un mundo submarino conde la luz tarda en llegar, un palacio diez veces más grande que el de la capital, extendiéndose hasta donde la luz no llega.
Admirable la obra que durante mucho tiempo ha sorprendido a todo el que pueda llegar a este lugar, es una ciudad con sus propias reglas, y hecha a medida de la mente de su dueño.
No será el emperador de Köd, pero si el rey de todo bajo las frías aguas.
—¿Cuánto te tomo construir todo esto?... Se que lo he preguntado mucho, pero pudo ser solo un día.
Seguimos caminando por los pasillos iluminados por curiosas llamas que solo flotan estaticamente junto a la pared.
—Es que fue solo un día, el cual se repitió en bucle por más de 6935 veces, dando la falsa impresión de que pasaban días tras días ellos sentían que el tiempo iba muy lento y avanzaban muy rápido, yo quería acabar rápido, por ello lo sentía tan lento.
Las grandes puertas se abrieron, dando paso al la parte baja del palacio principal, en donde se encontraban unos muy interesantes jardines bajo el agua que no parecían tener fin.
—19 años…
Siempre que le preguntaba me decía un número aleatorio.. No siento que esta sea la ocasión.
—Este es mi más grande orgullo, luego de ti.
Segura con la mirada al frente mientras las hermosas flores de rojo vivo abrían sus pétalos mientras caminábamos entre los senderos que había.
Se que vamos a empezar a bajar progresivamente, también entiende que amo ver este lugar, rara vez me dejan bajar, pero es tan hipnótico mirar todo ante la sorpresa de no creer que estamos bajo el agua.
—Eso lo sé, me lo dices mucho.
Sigo con una ligera sonrisa en mis labios mientras mis dedos rozan las frutas colgantes en las ramas de los árboles, esos bulbos de un oscuro color morado y similares a un óvalo que desprenden un aroma cítrico y amargo en su cáscara, al más mínimo roce sentías que ese aroma se impregnaba en tus dedos además de su cálida y blanda textura.
Lastima que no me dejen comerlas tan seguido, son muy dulces.
—Y no me cansaré de decirlo, es bastante grande el avance que logramos todos contigo, pero seguimos sin saber cuál es realmente tu potencial, eso es lo que más nos sorprende, siempre puedes llegar a más.
Podía ver alrededor como los que trabajan en el castillo y para el específicamente cosechaban las flores, recogían las frutas, arreglaban las hierbas y plantaba mas flores.
A decir verdad, parece que hay más elfos de lo que yo recordaba.
¿A qué habrán venido?.
—Algun día lo averiguaremos.
Pasamos por el gran arco de piedra tallada y el frío aumento de la nada.
El hielo que componía los paneles cristalinos a los costados eran tan puro que parecía cristal.podia ver a los peces rape nadar a nuestro lado mientras nos miraban sin fijarse en nosotros.
Lo sentía así.
Odio esos peces.
Son escalofriantes.
Podía ver la luz que emanaba por si sola la ciudad hundida, el reino oculto en el vientre frío del océano, dónde se perdía de la vista su infinita estructura.
Diecinueve años sigue siendo muy poco para hacer todo esto.
Sigue mintiendo.
Las sombras de las sirenas se movían velozmente de un lado al otro.
Esas criaturas no son como uno cree… Dan más miedo de lo que deberían.
Mientras no las mires está bien.
Creo que es eso.
¿Por qué se ven tan asquerosas y desagradables cuando estan en el agua y fuera de esta no?.
Ellas sabrán porque.
—Hay algunas cosas que quiero que veas, más porque son para ti, que por curiosidad, Luego de que pasarás al templo del Alca, realmente nadie pudo decir con certeza dónde debíamos buscar lo que el gran señor de las estrellas dejo para ti, tampoco es que durante ese preciso momento hubiéramos estado pendientes de que caía del cielo, pero, encontré algo interesante en algunas cosas tan calientes que era absurdo ya que aquí la temperatura es muy baja, incluso más que en Köd.—Podia ver muy dejan de nostros pinyos brillantes de un color rojo intenso.
Hay frío pero igualmente la madre tierra sigue ardiendo. Interesante.— No parecía ser nada útil pero, esos bloques de piedra no son firmaciones geológicas naturales, son tan perfectas que realmente ni siquiera el mejor artista podría hacer algo así. Estaban en el poso de Atlas.
Parecía ser de noche a esta profundidad.
—¿Qué son?.
—Eso mismo me preguntó yo. ¿Quizás en uno de tus sueños las hayas visto?.
Dijo más como una pregunta.
—Sinceramente me gusta investigar todo aquello que se mueve o no, pero, si esto es aló que se refería el gran señor de las estrellas, creo que dejarlo en paz es lo más idoneo, al menos, hasta que tú, digas que es, ya que, realmente no debemos intervenir.
—Entiendo.
¿Será que si son las demás?, se supone que debían estar en Hellblau no aquí, ¿O no serán las mismas?.