12 tiempo.

1010 Palabras
Al fin pude salir de ese condenado castillo de aburrida y monotona rutina. No es que no me agrade o plazca ser femenina y agraciada, es que ya lo soy, ¿para que más?, solo necesito que Padre diga que ya se quiere ir para que nos vayamos de Datria, será un lugar hermoso y todo pero no me dejan hacer nada, una dama no hace esto, una princesa no hace aquello, pedir un plato más de comida es de mal gusto, no salgas en la noche, no montes a caballo así, por los dioses no soy un muñeco de trapo para estar en el mismo sitio de la misma forma que todas las demás ¡y tengo hambre!. Que frustrante es permanecer aquí, Lo que alivia un poco la tensión es que Nagy, el dichoso rey con complejo de tarado de manual está básicamente al borde de lo que yo diga, es bastante agradable cuando se mantiene una conversación medianamente inteligente con él, es más fácil tenerlo así que dejarlo hacer lo que el quiera, sabiendo, claro está, que es bastante absurdo a veces en sus actitudes, en ocasiones dice una que otra tontería que según yo, debe funcionar con otra clase de mujeres, quien sabe que es lo que acostumbra a tener este hombre en sus manos. Por otro lado su hermano Istenek, el es más callado, pensativo, un tanto menos impulsivo pero no quita que esa sonrisa algo burlona se mantenga en sus labios sin razón aparente, Me resulta interesante eso. No sé a quedado tranquilo desde que su hermano está tras de mí como perro al cual le jalo la correa, al contrario, se acerca ocasionalmente a saludar y otra veces a hablar un poco. Nagy e Istenek parecen combinar perfectamente como las dos caras de una misma moneda, son diferentes pero se complementan bien uno al otro. Dirijo mi mirada a la taza de cristal oscuro llena de un té rojizo y de aroma dulce. La tomo mientras mis labios sienten lo cálido delante Narcissus. La dejo en su lugar antes de dirijir mi mirada a Istenek. —Es un hábil contrincante, luego de horas de ganar y perder llegamos a una “guerra decisiva” y su compañía es bastante agradable. Nagy levantó la mirada mientras aún tenía el borde de la taza de té de Bugambilias cerca de sus labios. —Entiendo, ya eso es un porque, también explica porque mi querido hermano está tanto tiempo con una dama como usted. Nagy solo ignora que dijo algo. —Istenek también es muy hábil en el ajedrez. Parece que está fastidiado de su propio hermano, al verse amarrado a mi de esta forma y que Istenek se burle entre líneas de él no parece gustarle. —Considero que si, tengo una habilidad notoria en el ajedrez pero siempre me vences hermano. Sonríe ampliamente. —Si, eso es cierto, pero, no Pierdes nada con intentarlo querido hermano. Supongo que sí él cae Istenek también tendría que hacerlo. Me quedo en silencio esperando a ver qué se supone que pasa entre ellos. —Eres un líder militar sin rival, eso es muy importante de decir. Nagy continua con su té. Miro a Istenek, él me mira un instante. Sería interesante tenerlos a los dos, serían útiles, Falta elegir el momento correcto para también traer a Istenek, aunque por segundos está la opción de que llegue el solo. Curioso. Serían impresionantemente útiles Nagy e Istenek si llego a tenerlos en la palma de mi mano. —¿sin rival?. Preguntó levantando la ceja. —Bueno, señorita, reconozco que su padre el emperador Tüske, es un guerrero implacable, un estratega grandioso y que ha logrado ganar innumerables batallas. No me atrevería a compararme con alguien con tanta experiencia. Nagy se guarda su risa para si mismo y solo aclara la garganta. —¿Y usted se considera un gran estratega?. Pregunté verdaderamente interesada. —A un cierto nivel, pero si, hago lo posible por mantener todo en un estricto orden e intentar ganar la batalla con la menor cantidad de bajas en el ejército. Patético. —Bueno, entonces debe ser un experto al momento de entrar en batalla y planear el siguiente movimiento. Nagy sonríe. —Se jacta constantemente de haber liderado más de 50 batallas y participar en muchas más estando tanto en solitario como con nuestro padre, esto agregado a poder oponerse a las fuerzas terrestres de el rey Golet thanatos y haber desarrollado con excelencia el arte de la magia tanto ofensiva como defensiva en la academia Uriel, siendo el mejor. Bueno, fue el mejor de todos. … Oh. —Ya veo.— Istenek lanza una mirada de desprecio a su hermano. Parece entender mejor la situación de lo que se esperaba.—De ante mano le digo que si se rehúsa lo tomaré como que se atreve a subestimarme y por ende sería una ofensa para mí. Se que no podrá vencerme, no por nada Viharok me enseñó tantas cosas, pero si me molestará que se contenga, por lo que veo de ambos son descendientes de algún elemental de fuego, no se si dragones u otros seres así, pero, de que descienden del fuego lo hacen. —Jamas me atrevería a ofenderla, su alteza, solo me preocupa que se pueda mal interpretar la situación si el emperador y la emperatriz llegan a enterarse. —Creame cuando le digo que: será mucho pero si se atreve a rechazarme. Ah, y quién ocupo su puesto en el rango de honor en la academia Uriel, fue el cuarto príncipe de Köd, Viharok, mi hermano mayor.—Una voz conocida llama mi atención, levanto mirada y veo a un costado como el cabello bicolor del antes mencionado reluce ante el sol que está justo sobre nosotros, —Angyal, te he estado buscando.—Paso de largo de ambos reyes — Bueno, como ven tengo que retirarme, Que tengan buena tarde, discúlpenme pero aún tengo unas cosas que debo atender lo antes posible, ya pronto nos encontraremos de nuevo.
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