28... continuara.

1088 Palabras
Era de noche, una particular mente fría, como siempre Angyal permanecía con cuatro o cinco lechuzas cerca, decia que eran sus mas hermosos aves y nk quería dejarlas de lado. Estando en esa cómoda sala, los reyes de Helvéte, los tres príncipes de sollestri, y curiosamente sin mayor razón aparente, El príncipe Ibnes, era un reino bajo las profundidades Marinas donde la luz no lleva pero habia mucha mas vida de la que podían esperar. Nagy se negaba a separarse de Angyal, pero Istenek y los demas tenian ciertas dudas además de que ibnes seguía aún costado manteniéndose de pie como un curioso guardia que era bastante amenazante. —¿Que era lo que querían preguntarme?. Les dió paso para que hablarán. Dante miro a Alessandri igual que Bastián. El señalado solo aclaro la garganta. —¿Qué razón tiene para querer que estemos de su lado?, según la historia de este imperio, nosotros somos sus enemigos por ser descendientes de lis mismo que causaron la grandes conflictos, me causa mucha intriga eso, ¿que es lo que quiere de nosotros?. Ella le mira algo sorprendida. —¿No lo entiendes aún?, ese es el problema, pueden ser descendientes de alguien que cometió errores que no podemos perdonar pero, eso no es lo mismo, ustedes no son los culpables, yo quiero poder recuperar las alianzas que brillaban otrora, no podemos estar aíslados eternamente, milenios han pasado desde ese momento, días muy lejanos, ustedes no son igual, reinos viejos bajo nuevos mandos con ideas distintas, Köd igual que todos ustedes no es una amenaza mientras no haya peligro, y eso es lo que busco, que entiendan que lo que queremos no es dominar terrenos es abrirnos a ese mundo sin correr los mimos riesgo que nuestra ingenuidad causó... admitiendo la verdad, la gorma codiciosa de muchos causa por igual los problemas, pero, ¿que de malo tiene mantener una relación cordial con otros reinoa cercanos, ya sea de interés mutuo o simples alianza para ayudará mutuamente... ¿Es muy difícil de creer?. ¿que gana Köd cerrandose al mundo?, ¿que gana Helvéte, sollestri, Osterta o Datria si nos mantenemos lejos?. nada, absolutamente nada. Alessandri entendía su punto, comprendía lo que buscaba, pero, aún quedaban dudas. —En Köd hay tantos maestros en magias tan antiguas que solo estan en nuestra lengua que beneficiaron al mi entero bajo un control de prácticas bastante bueno, islas dentro de nuestros mares que ayudarian ala mejor visibilidad de enemigos para otros reinos que no están preparados para el fuerte invierno de nuestra aguas, reliquia e historias que podrían ayudar de alguna Manera a enternder el pasado de un mundo que no entendemos... En la historia de Köd no esta solo el imperio, están reinos ya caídos, reyes que fueron olvidados, historias que se hundieron en el mar, criaturas que ya no corren o burlan en nuestras tierras, grandes obras de arte que no son vistas por el mundo, ciencias ocultas, plantas diferentes, huesos sos que no son de nuestros antepasados pero si de los de algún reino que fue y no volvió, hay tantas cosas que tenemos por decir y realmente no pudimos, yo quiero cambiar eso, queremos cambiar eso, somos un cultura que ha más de mil años que nadie ha cambiado, avanzamos a nuestra manera con nuestras costumbres y métodos, cosa que podría servir de algo para entender un pasado que estuvo oculto dentro de nuestros muros... ¿si entiende ahora?. Lo entendía. Bastante bien, tras leer todo lo que puede sobre el pasado de Köd tuvo que hablar con su hermano mayor, Enrico para que le explicara y dejara entrar a la bóveda de sollestri donde la cruz verdad le hizo arder la sangre que alguna vez sintió que era oro y en ese istante dónde descubrió todo lo que había sucedido y la forma en que ascendieron a ser un poderoso reino, la pasividad que mantuvo Köd que en lugar de pelear los alejaron y cerraron sus muros, rompiendo los hechizos que alguna vez apaciguaron el invierno dejando que sus heladas fauces de hielo se cerrarán sobre la carne de muchos haciéndolos morir de una forma dolorosa. Sintió el deseo de no haberlo conocido, y no podía sentir mucho aprecio por el legado que les dejaron con excusas falsas e historias hechas para engrandecer el reino. Quería obviar eso Por su lado Istenek también lo entendía, no estaba a salvó de esa mala sensación al descubrir lo que paso, dónde Helvéte no solo arrasó con reinos que nada tenían que ver, muchos hechos histórico que fueron maquillandos incluso dias festivos que ahora le hacen sentir con las manos llenas de sangre. Joyas que no fueron más que arrancadas de manos de otros, tierras que no eran suyas, razas que eran originadas por la violación de miles de mujeres si no millones de ellas, esclavos que sin culpas algunas, nobles masacrados y dirán la guerra que azotó la paciencia del reino pequeño qie era los en esos tiempos... No tenia estómago para digerir algo así, sus antepasados no se esforzaron por cubrir su desgraciada actitud al contrario, alzaban una risa victoriosa en señal de júbilo, sin razón para ellos, lo único que puedo pararlo en leer esos manuscritos fue su asco... nunca fue partidario de las guerras porque si o a favor de agrandar un reino lo suficientemente grande solo para obtener algo a la fuerza y abusar de la hospitalidad de un reino que fue ingenuo, esperaba que Angyal no le llegue a echar en cara un día que hace casi mil años muchos de sus antepasados fueron reducidos a esclavos sexuales y cuando estaban en cinta las mujeres eran asesinadas brutalmente. Istenek no quería volver a tocar esa corona que una vez llevo por orgullo, ya que ni siquiera era de su familia, era De un reino olvidado dónde no pudo llegar a leer con tranquilidad sin sentir repulsión. El habia matado gente con sus propias manos, pero nunca sin razón, Helvéte era más un lugar tranquilo y bastante conocido por su fuerte restricción para conducir a una verdadera utopía donde reine la calma, pero... sentia que ahora caminaba por la espalda de miles de cadáveres... cadáveres que murieron de forma injusta... Y esas festividades las llegó a celebrar con orgullo... Ahora miraba las joyas que algún vez llegó a usar con evidente altivez con bastante repulsión, ahí entendia porque Nagy ya no quería ver la historia de su propio reino pero debía mantenerse firme... ante todo.
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