"Tú me prometiste que no me irías a tocar, y eso fue el acuerdo al que llegamos!", dijo Natalie y su voz se escuchaba con un ligero temblor. Tal comentario paralizó el gesto altisonante que traía Tobias, quien al detener su actitud contra la joven, optó por dejarla tranquila. "Yo no te toqué porque me compadecí de ti, pero esta vez es diferente, ahora te encuentro sucia", dijo Tobias mostrándose frío. Él, seguidamente, decidió marcharse, y la dejó sola e indefensa. Ante tanta impotencia, Natalie aguantó las ganas de llorar. Él la hizo sentir como una verdadera idiota. ¿Por qué había pensado alguna vez que Tobias era un buen hombre, un tipo de nobles sentimientos? Pero, no era posible, un buen hombre, que se precie como tal, nunca la trataría de esa forma. "Yo no

