Capítulo 15

2193 Palabras

Después de un sueño inquieto, Alejandra se levantó temprano aquel domingo. Su corazón saltaba de contento y no entendía el porqué. Mientras sus labios se abrían expectantes para probar el café humeante, sintió la cola de la gata restregándose contra su camisón. Sonrió y, con una sensación de paz, disfrutó de la ausencia de ruidos, de la soledad y de un rayo color albaricoque que se colaba por la ventana. De pronto, tiritó de frío; a pesar de la calefacción, el tejido de su pijama no era adecuado para aquel clima, por lo que cogió una manta que yacía sobre una de las sillas del comedor y se abrigó. Terminó de desayunar y, con pereza, se encaminó a la ducha. Una hora más tarde, salió a tomar el bus que la dejaría cerca de Finlandia Talo. Iba relajada, pues el día anterior se había familiari

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