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1005 Palabras

Paseo la mirada por el consultorio, notando que la enfermera estaba completamente feliz mirando en dirección de Gilberto, mientras tanto, el silencio reinaba el lugar. Podía escuchar el sonido de los pasos de las personas en el lugar, cajones cerrarse y plumas raspar pedazos de papel. — Así que te acostaste con la enfermera para poder acelerar esto—, se mofa Uriel en tono bajo, no lo suficientemente si lo logre escuchar—, Vaya. Mire en su dirección, sintiendo como la sangre se iba lentamente hacia mis pies, sintiendo como una parte de mi se removió con ello, era curioso pero no me imagine, en ningún momento eso. O quizá lo hice, solo no quise pensarlo tanto. — No—, murmura rápidamente, me mira a los ojos y niega rápidamente tomando mi mano—, Te juro que no hice eso. — Son tus decisio

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