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2004 Palabras
La alarma que coloque anoche suena con intensidad, me levanto con pereza y me dirijo al baño para darme una ducha, al salir me coloco un jean con una blusa blanca y un blazer n***o, tomo unas zapatillas para luego salir de la habitación con mis maletas; bajo hasta el auto y subo mis cosas para luego darme la vuelta y tomar el ultimo desayuno en el restaurante de doña rosa. Ros al verme me brinda una sonrisa genuina, ayer cuando llegué le conté que me habían dado el empleo y este salto de felicidad al saberlo, aquella reacción me recordó a mi madre cuando le dije que me habían aceptado en la universidad; de inmediato que entro una nostalgia, pero la supe disimular en frente de rosa. También logre hablar con Melissa la cual también se alegró al saber que por fin iba a ejercer mi profesión y me deseo todo lo mejor para el día de hoy. - Espero que me vengas a visitar los fines de semana- dice rosa colocando mi desayuno favorito- le dije a Cindy que lo hiciera de primero porque sabía que te ibas temprano. - Gracias rosa has sido la mejor persona que me he encontrado toda mi vida, y claro que te vendré a visitar.  - espero que Santiago te trate bien, él se volvió una persona fría luego de la muerte de su esposa. - ¿Cómo murió? - pregunto mientras llevo un pedazo de panqueque a la boca. - Fue durante el parto de los gemelos, eso es lo único que se dijo en el pueblo. - Se por lo que está pasando, yo también perdí a un ser muy querido, fue uno de los peores duelos que he pasado. Mi abuelo murió de cáncer cuando tenía 11 años, el también padecía de diabetes y cuando era un poco más joven se fracturo la cadera 2 veces y paso el resto de su vida en silla de ruedas. Lego de su muerte tuve muchos sueños con el los cuales no se lo he contado a nadie ya que a mi parecer fue por su muerte. Luego de terminar el desayuno me despedí de rosa y tomé rumbo hacia la hacienda minerva, eso decía el letrero que estaba en las puertas de la hacienda, en todo el camino no paraba de pensar en mis padres, la última vez que los vi estaban devastados, quería comunicarme con ellos, pero no podía, quería volver a casa con todas las pruebas posibles para destronar a Antonio. Melissa me comento que ya había contratado al investigador privado y estaba a la espera de la evidencia, sé que esta clase de problemas toma tiempo y más si son requisitos legales; pero mi padre no iba a perder la empresa por mi culpa. Al llegar a la hacienda un hombre de algunos 50 años me estaba esperando en la entrada de la hacienda, dijo que me iba ayudar con mis pertenencias y llevarlas hasta cobertizo. El hombre coloco mis pertenencias en la entrada de la habitación y le di las gracias por su ayuda, en mi teléfono pude ver que eran las 7:30am y no me iba a dar tiempo de acomodar mi ropa, así que simplemente dejo las maletas sobre la cama y voy directo hasta la casa, entro por la puerta de la cocina y veo a lola preparando el desayuno. - Buenos días lola- esta se voltea y me regala una sonrisa. - Buenos días jazmín ¿Cómo amaneciste? - Bien lolita ¿te puedo decir lolita? - Si tranquila, igual los niños me dicen así- responde con una sonrisa. - Hablando de los niños ¿ya se le...- no alcance a terminar cuando una algarabía inundo la cocina, Daniel y Daniela venían con sus pijamas y peleando, al verme se quedan callados y se miran entre los dos. - Todavía no es hora de la clase- dice Daniela. - Lo sé, vine a visitar a lolita- respondo. - Pues a esta casa solo vas a entrar para darnos clases, no a socializar con nuestra nana- dice Daniela cruzándose de brazos. - ¡Daniela! - la reprende lola al escuchar aquello. - Santiago no te ha educado así, debes respetar a tus mayores. - Ella no es nada mío como para respetarla. - Ella se lama jazmín y será tu profesora quieras o no  - ¿Qué está pasando aquí? - el señor Sandoval entra a la cocina, se encuentra vestido con unos jeanes y una camisa azul de cuadros con su característico sombrero vaquero. - Nada papi- la niña de inmediato cambia su expresión a una inocente. Vaya, esa niña sabe manipular. - Espero que no hayas tratado mal a jazmín- su padre se cruza de brazos y le lanza una mirada dura. - Papi, lo de nosotros son las bromas- la defendió su hermano – Daniela solo le decía que le gusta que sea nuestra nueva profesora. - No quiero que hagan ningún tipo de bromas, ya les dije que de ustedes depende lo que les prometí- dice el señor Sandoval- bienvenida de nuevo señorita Jazmín ¿el señor Raúl la ayudo con sus pertenencias cuando llego? - Si- le sonrió- no me dio tiempo de acomodar mis cosas, pero lo hare en la noche. - Está bien, lola estaré en el sembradío, cualquier travesura que hagan estos dos me llamas. - Así será señor Sandoval- el hombre se da media vuelta y sale de la casa. La cocina queda en silencio y lolita pasa a servirles el desayuno a los niños, mi teléfono briba en el bolsillo de mi pantalón y me levanto para salir de la casa, el lector de llamada me muestra que es un número desconocido, de inmediato un escalofrío me recorre por todo el cuerpo, la única persona que yo tenía registrada era Melissa y ella sería incapaz de delatarme; también existe la posibilidad de que la persona que está llamando se haya equivocado de número. Pero como la curiosidad mato el gato decidí contestar. - ¿hola? - maldigo al escuchar mi voz quebrada. - ¿Por qué te demoraste en contestar? - la voz de Melissa hizo que me volviera el alma al cuerpo. - Me asustaste Melissa, pensé que era Antonio que había dado con mi paradero, casi dejo este trabajo tirado y salir del continente. - escucho como mi mejor amiga lanza una risotada – no sé de qué te ríes- espeto un poco molesta. - Siempre ha sido dramática y lamento haberte asustado, deje mi teléfono personal en casa y estoy utilizando el teléfono del bufet, aparte quería saber cómo te está yendo con los demonios, espero que ellos sean la mejor imagen anticonceptiva- me rio ante su comentario. - Créeme que criaría a mis hijos de otra manera, pero creo que ya sé porque actúan de aquella manera, en la noche te contare. - Me parece perfecto, estaré esperando tu llamada- del otro lado de la línea escucho como le dicen algo a mi amiga- debo colgar, espero tu llamada. - Adiós- cuelgo la llamada y miro el horizonte de todo el recinto, definitivamente es un lugar muy lindo. Lo que no sabe Jazmín es que dos pequeños habían escuchado la conversación que tuvo con su amiga y una gran broma se avecinaba, una que llevaba días y horas y todo lo que ellos se proponían y no descansaran hasta ver a Jazmín fuera de su casa. Volví a entrar a la casa y los niños ya habían subido a cambiarse de ropa para estar más presentable para la clase, lola me pidió perdón por la actitud de Daniela, pero le hice entender que no estaba molesta con la actitud de Daniela, pero que si iba a profundiza más en cambiar más la actitud de aquellos chicos. Lola me mostró el salón donde los chicos daban clases y me impresiono lo equipada que se encontraba, tenía un proyector, tres computadores portátiles, dos sillas de escuela y escritorio; parecía un salón, solo que para dos niños. Me dediqué a revisar la última clase que dio su antigua profesora y entendí porque los niños se aburrían en clases, todo era letras sin ningún dibujo, coloqué mis ojos en blanco y comencé hacer otras diapositivas, pero esta vez un poco más animada. Los niños entran a la habitación junto con sus libros y cuadernos, se sentaron y esperaron a que yo hablara, lo cual me pareció muy extraño ya que esta mañana no me quería ver ni en pinturas. - Revise lo que dejo programado su antigua profesora y me di cuenta que sus clases son muy monótonas así que decidí reformarlo todo y dividir sus clases en dos partes, una parte será teórica y la otra serán practicas- veo a los niños y los dos me ven de forma seria, igual que su padre. - ¿Qué les parece? - Nos da igual señorita Jazmín- responde Daniela. Por lo que veo Daniela es la cabecilla de las travesuras. - Está bien, lo haremos a mi modo, demos inicio a la clase. La primera materia que tenían en su horario es natural, así que coloco las diapositivas y comienzo la explicación sobre la célula y su función. Durante todas las clases estuvieron atentos y tomando apuntes de lo que yo decía lo cual agradecí a todos los santos por todos los santos del cielo. - Dejare este taller de sociales y los veré mañana a primera hora- los niños se levantan y recogen sus cosas para salir volados de la habitación, mientras yo me quedo a organizar las clases de la semana. - Puedes llevarte el computador a tu habitación- la voz gruesa del señor Sandoval hace que de un salto en la silla. - Dios- toco mi pecho- siento que se me fueron 10 años de vida- definitivamente era una exagerada de primera. - Lo siento, vi a mis hijos salir corriendo y pensé que le habían hecho una broma, pero la vi concentrada en el computador y como no ha desconectado el proyector vi que preparabas la clase de mañana. - En realdad estoy preparando las clases de toda la semana, primero debo apropiarme muy bien de los temas que vienen. - Me parece perfecto. la habitación se suma en un profundo e incómodo silencio, tecleo algunas palabras, pero aquellos ensordecedores silencios me molestaban, veo al señor Sandoval sentarse en una de las sillas que ocupa uno de sus hijos. - Sé que mis hijos son unos brabucones, no pase la mayoría del tiempo con ellos para educarlos de la mejor manera, veo algo en ti que me dice que los cambiaras para que sean grandes personas, ellos nunca tuvieron esa parte materna que los llevara por buen camino, aparte de lola claro, no renuncies tan fácil como las otras profesoras, te lo pido como un padre en apuros. - No conozco su vida, no sé por lo que ha pasado, pero a simple vista aquellos niños no solamente necesitan la figura materna, también necesitan que su padre no pase todo el día fuera de casa y que los compenses con muchas cosas materiales, yo te puedo ayudar a que se comporten bien; pero tú debes enseñarle el respeto. No le digo esto para que lo tome mal señor Sandoval, solo es una recomendación. - Gracias señorita jazmín- aquellos ojos azules se vuelven un poco oscuros al mirarme, me remuevo inquieta en la silla y aparto o vista de aquellos hermosos ojos- puedes llamarme Santiago, e señor Sandoval es mi padre. - Está bien señor Santiago- un amago de sonrisa se asoma por su rostro- iré a mi habitación a terminar las clases- digo levantándome de la silla, Santiago también se levanta y acomoda su sombrero, aquella acción me pareció tan sexy que tuve que apretar el portátil con mis manos. - Hasta luego señorita jazmín. Aquel hombre imponente sale de la habitación y de inmediato se siente un cambia en la presión de la habitación. 
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