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2280 Palabras
Ayer cuando llegue a mi habitación me dedique a organizar mis pocas pertenencias y terminar las clases de la semana, estaba tan sumergida en mi trabajo que lola me llevo la cena a mi habitación, cuando el reloj marco las 9:00pm decidí marcarle a mi mejor amiga para contarle como me fue en el día de hoy, ella también me conto que el investigador privado aun no tenía las pruebas necesarias para incriminar a Antonio de querer robar la empresa de mi padre pero que si tenía muchas pruebas de que no solamente me fue infiel con Maritza; aquello me rompió aún más el corazón. Melissa me recomendó que hablara con mi padre y lo preparara para lo que se avecinaba, pero me negué rotundamente, mi mejor amiga me conto que mi padre recurrió a ella para ver si yo sabía el paradero de su hija, que se le veía realmente demacrado y apurado por encontrar a su única heredera, pero mi padre aun no podía saber de mi paradero. Le dije que si quería insinuarle algo con respecto a Antonio lo hiciera pero que no era el momento de revelar mi ubicación, ella era la única que sabia y eso me bastaba; ya que necesitaba alguien de confianza con quien desahógame, nuestra conversación se terminó cuando el reloj marco la media noche ya que cada una debía trabajar en pocas horas. Alas 7:30am me desayunando con lola, me conto que Santiago había preguntado por mí y porque no había cenado con ellos anoche, aquello me sorprendió, pero no le di importancia, los niños bajaron en silencio y se sentaron y desayunaron en silencio. Lola y yo nos miramos extrañadas ante aquel panorama, aquellos niños no parecían los mismos demonios de ayer en la mañana. Santiago también bajo a desayunar en silencio y toda la cocina se sumió en un incómodo y ensordecedor silencio. Decido levantarme e ir hasta mi habitación en busca del portátil e ir a colocarlo en el lugar que pertenecía, atravieso toda la cocina hasta llegar a la habitación en donde los niños tomaban sus clases, poco tiempo después llegaron y se sentaron en silencio. - Ok, ¿Qué les pasa el día de hoy? - pregunto sentada desde mi escritorio. - Nada que te incumba- respondió Daniel. - Está bien- levanto mis manos en señal de que me rendía. - solo les diré que si necesitan algún concejo saben dónde me pueden buscar, ahora comencemos con la clase. Los niños abrieron sus cuadernos y apuntaron todo lo que les dije de la clase, luego de haber terminado con dos materias, les di una hora de descanso para que se estiraran e hicieran todo lo que ellos quisieran; mientras yo bajo a la cocina por una botella de agua y vuelvo a subir. Al sentarme en la silla de mi escritorio mi teléfono suena, esta vez el identificador de llamadas me indico que era mi mejor amiga. - Jaz debes mirar las noticias, mira el canal 9- de inmediato busco por google el nombre del canal y le doy click al primer enlace que me aparece, ahí había dos presentadores en la entrada de la casa de mis padres, pude ver a mis padres más destrozados que la última vez que los vi por televisión, llevaban ropa negra lo cual me pareció extraños, ya que aquellos dos siempre vestían de forma colorida; el bullicio de los reporteros no se hizo esperar, miles de preguntas eran lanzadas a mis padres. - En el día de hoy me duele el corazón- comenzó hablando mi padre- me única hija, la luz de mis ojos desapareció hace dos semanas y no hemos tenido reportes de nada, quiero decirles que daré una gran recompensa a quien encuentre a mi heredera- mi madre hace un lado a mi padre y se coloca en frente de las cámaras. - Hija, si me estas escuchando quiero decirte que te extrañamos mucho, tu padre y yo no vemos la hora de vuelvas a casa y poder tener las tertulias que solíamos tener todas las tardes; escucharte decir que muy pronto le querías dar hijos a Antonio; te veías tan emocionada por haber encontrado el amor de tu vida yo solo...- mi madre rompe en llanto en frente de todos, mi padre la toma en brazos y la aleja de las cámaras. Lagrimas recorren mi rostro al recordar todos los momentos felices que pase con ellos. - Jazmín creo deberías decirles a tus padres, míralos como están- comenta Melissa desde la otra línea, no importa si aún no tenemos las pruebas en contra del desgraciado de Antonio, por lo menos diles que te encuentras en perfecto estado. - Está bien Melissa, lo hare, pero no o hare desde mi teléfono, comprare un teléfono desechable y lo botare de inmediato, créeme que me duele ver a mis padres así y todo por culpa de Antonio.  Escuchó las pisadas que viene hasta la habitación. - Te llamare mañana, vienen los niños para terminar sus clases. - Está bien jaz, cuídate- cuelgo el teléfono cierro la ventana del canal 9 y veo los niños entrar, limpio rápidamente mis lágrimas y estos me miran extraños, tomaron asiento y vuelvo a colocar diapositivas esta vez con la clase de lengua. ----- Me encuentro en mi habitación las luces encendidas, hace dos horas había terminado la clase con los niños y me vine directo a mi habitación para tomar una ducha y poder colocar en orden mi pensamiento, me coloco unos shorts de tiro alto junto con un suéter holgado de color blanco, en conjunto unas converse blancas, iba a salir para poder comprar el teléfono desechable, pero nos toques en la puerta me llamaron la atención; al abrirla me sorprendo. Daniel se encontraba en frente de mi mirando hacia sus zapos. - Hola dan ¿Qué pasa? - ¿puedo entrar? - pregunta el niño un poco tímido. - Si claro- me hago a un lado y el niño pasa hasta sentarse en la punta de mi cama, lo sigo hasta estar al lado de él. - ¿Qué tienes? - No me caes mal- aquello hace que una sonrisa se pinte en mi rostro- tus clases son divertidas y siempre colocas ejemplos de todo y haces que entienda mucho más, las otras profesoras no hacían eso. - Me alegra que entiendas mis clases Daniel, a mí me gustan los niños que participan e clases. - Lo intentare mañana- dice mirándome a los ojos, el color de los ojos de Daniel era idénticos a los de su padre y me sorprende el poder que tiene ese color- pero no vine para hablarte de eso- Daniel vuelve a bajar la mirada - ¿Qué pasa? Sabes que puede confiar en mi- mi voz se vuelve más melosa, así me hablaba mi mama cuando estaba triste. - Nunca conocí a mi madre y mañana se cumplen 9 años de su muerte, mis abuelos vienen hoy para celebrar nuestro cumpleaños y ellos siempre pelean con mi padre y arruinan nuestro cumpleaños. - ¿hoy están de cumpleaños? - pregunto, porque según lo que había escuchado es que la madre de los gemelos había muerto en el parto. - Si, hoy es nuestro cumpleaños. - Feliz cumpleaños Dani- abro mis bazos esperando que el niño me devolviera el abrazo, pero abrazo el niño brinco encima de mi haciendo que caiga de espalda a la cama. Escuchó su sollozo y se me rompe el alma, me siento con él en las piernas y acaricio su cabello castaño, me meso con él en los brazos como si fuera un bebe y poco a poco se va calmando- ¿quieres ir conmigo al centro comercial? Así te puedo dar un regalo y comprarle uno a tu hermana, lo veo asentir su cabeza y se separa de mí y se levanta de mis piernas. Me levanto tomo mi bolso y salimos de mi habitación- debemos pedirle permiso a tu padre para ver si te deja salir conmigo. - Él no está en casa. - Entonces le diremos a lola que saldremos y así ella le dirá a tu padre cuando regrese- Daniel asiente la cabeza y caminamos hasta la cocina donde lola se encuentra preparando la cena. – hola lola- lola se da la vuelta y me sonríe, se sorprende al ver a Daniel junto a mí. - queríamos decirte que saldremos al centro comercial y comprarle un regalo a Daniel y Daniela. - Pero, Santiago no está en casa y él es el padre de ese pequeño. - Pero veníamos a visarte para que le digas a Santiago y así no se preocupe por el niño. - No estoy muy convencida jazmín- veo la duda en el rostro de lola. - Vamos lolita di que sí, hace mucho que no salimos de la casa y quiero ver qué hay de nuevo allá afuera. - esta vez habla Daniel- di que sí, por mi cumpleaños. - el niño hace un puchero. - Está bien, niño manipulador- tanto Daniel como yo os reímos del comentario de lola. - solo les pido que traten de estar aquí antes de las 6:00pm, recuerda que tus abuelitos vienen hoy. - Gracias lolita- Daniel toma mi mano y salimos de la casa, caminamos hasta mi auto y yo saco as llaves de mi bolso. Daniel se sube a mi lado y se coloca el cinturón de seguridad y salimos de inmediato de la hacienda. Daniel estaba emocionado por llegar al centro comercial y eso me ponía feliz a mí, al llegar salimos del auto y le tomo la mano para que no se despegue de mi lado. - Dani primero debo ir a comprar un teléfono- el niño asiente con la cabeza y me acompaña hasta la tienda en donde venden teléfono- buenas tardes, me regala un teléfono desechable- el hombre de la tienda me tiende el primer teléfono que toma y yo saco dinero de mi cartera. - ¿Para que necesitas un teléfono de esos? - pregunta el niño curioso. - Necesito hacer unas llamadas y no quiero que la persona que llame tenga mi número. - ¿Por qué? - Son cuestiones personales, no quiero que me contacten a mi teléfono personal. - ¿tienes papas? - aquella pregunta me descoloco un poco. - Si, ellos viven en otra ciudad. - ¿Por qué te separaste de ellos? Yo me quedaría con ellos para siempre. - Quería buscar nuevos horizontes, pero créeme no estaré tanto tiempo lejos de ellos. Daniel dejo de hacer preguntas incomodas y lo lleve hasta un McDonald's, pido dos cajitas felices y una hamburguesa doble y por ultimo helados. Veo como él pequeño saborea su hamburguesa como si fuera la primera vez que la come, dentro de la cajita feliz venia una figurita del capitán américa y nos colocamos hablar de marvel comics, resulta que teníamos esto en con común y fue divertido discutir por ver quién era el vengador más fuerte. Hasta este punto me di cuenta que a aquellos niños les hacía falta tener a alguien con quien comentar sobre lo que sientes, sus gustos y divertirse un poco. Veo que el reloj de mi teléfono marca las 6:00pm. ¡mierda! Lola me va matar, le digo a Daniel que ya es hora de irnos y este se coloca triste, fue inevitable sentirme mal, pero no era la madre de este niño y ya era momento de que estuviera con su padre. Al llegar a la hacienda ambos nos bajamos del auto y caminamos hasta la entrada de la casa. - Te invito a mi fiesta- aquello hizo que en mi rostro se dibujara una sonrisa. - Estaré ahí sin falta- abro la puerta de la casa y en la sala puedo ver a dos personas mayores que supongo son los abuelos de los niños. Santiago se levanta furioso de uno de los sillones y camina hasta llegar a nuestro lado. - ¿Quién te dio permiso de sacar a mi hijo de aquí? - sus ojos se tornaron a un azul oscuro. - Siento sacar a su hijo sin su permiso, pero deje la razón para que le dijeran, - Solamente yo puedo darle permiso- si las miradas mataran desde que entre ya me hubieran matado. - Tranquilo papa, jazmín solo quiso darme un regalo. - ¡Nada de tranquilo! - Daniel y yo nos hacemos un poco hacia atrás al ver la reacción de Santiago- Esto que no vuelva a pasar, o si no se queda despedida de inmediato. - Deberías hacerlo ya querido- habla la señora- saco a mi nieto sin permiso ¿Qué hubiera pasado si algo le sucedía a Daniel? - ¡No! - Daniel se abraza a mis caderas- ella es la mejor profesora que he tenido- los ojos del niño se llenan de lágrimas y todos lo miran sorprendido. - Tranquilo pequeño- me agacho hasta estar a su altura y le sonrió - este fue un error mío. - Pero ha sido el mejor cumpleaños hasta ahora. - Me alegro de eso, pero si tu papi decide hacer que su ley se cumpla, eso no quiere decir que dejemos de ser amigos. - ¿si te vas a quedar para cantarme el cumpleaños? - Qué tal si me lo cuentas mañana, no quiero incomodar a tu familia- veo como su rostro se trasforma a uno triste y asiente con la cabeza, me levanto del suelo y miro a las tres personas que estaban en la sala- permiso- digo seria. Camino hasta mi cuarto y me tiro en la cama para luego recibir a Morfeo con los brazos abiertos 
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