La puerta de la casa se abrió, me quedé en silencio. No sabía donde meterse o que hacer, las únicas llaves las tenía yo por lo que era imposible que fueran mis hermanos los que estuvieran entrando, me quede demasiado bloqueada sin saber que hacer pero eso pronto se pasó cuando vi a mi madre entrar por la puerta. No lo dude ni por un segundo, le lance lo primero que encontré a mi alcance. Gracias a mi mala puntería una manzana golpeó la pared rompiéndose en mil pedazos y manchando todo. —¿Que haces?—me preguntó mi madre histérica que estaba acompañada del idiota de su nuevo novio, mi madre hizo silencio y miró al señor Di Angelo—Te dije que no hablaras con el Lara Rossi—me dijo. Golpee la mesa de la cocina. —Te odio—le dije sin dudarlo y ella me miró—Me has mentido toda la maldita vida

