Por asuntos personales, varios profesores no vinieron al colegio por lo que me pude ir unas horas antes, así aprovecharía para estudiar y adelantar trabajos de casa que sabía que nadie más habría hecho, mi amiga se ofreció a quedarse conmigo tomando un café pero necesitaba irme del colegio, saber que todo estaba bien aunque quizás no lo estaría en mucho tiempo. En el viaje en el autobús a mi casa, leí la última carta que me mandó mi chico misterioso, leer las cartas que me mandaba era una liberación, era una forma de salir de la rutina que me ayudaba a lidiar con todo, no me gustaba mi vida pero si las personas que en ella había, luchar por ellas no era un esfuerzo y ahora, tener la esperanza de que alguien aparecería en mi vida como en un cuento de hadas, montado en caballo y buscandome

