DESORIENTADO

1445 Palabras

ALBERTO —Tengo que irme, no puedo dilatar más mis obligaciones, tengo que buscarla, que buscarlos. —Eso es cierto, aunque todavía no estás recuperado; mejor es que se tomen estas medicinas. Alberto, acostado en una colchoneta vieja hecha de guaduas, se estiró para recibir un líquido rosado en un pocillo que, por la mugre, era complicado saber su verdadero color y, entre quejidos, murmuró: —Ya estoy listo, no puedo quedarme aquí, este lugar me enferma, siento que estoy en el infierno. —No te equivocas, muchacho de risa loca, este es uno de los peores pailones. — Por lo menos rima con su aspecto lúgubre y aristócrata, propio de su prole. —Señor Lobo, me da cierta curiosidad conocer el detalle de sus conocimientos de otros individuos de mi especie, ya que me distancié de ellos hace sigl

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR