Al entrar, con Bryan escoltándome, mis padres se encontraban cómodamente sentados en el recibidor. Al cerrar la puerta detrás de mí, los encaré y sus miradas fueron de mí a Bryan. –Llegas tarde –atacó mi madre suavemente, aunque ella sabía que ese tono solo la hacía escuchar espeluznante. –¿Dónde estabas? –Preguntó papá de igual forma. Iba a abrir mi boca para darles una corta explicación, pero Bryan se me adelantó. –Conmigo –dijo rápidamente, agregando una tranquila y cautivadora sonrisa–. La lleve a dar una vuelta porque no se sentía bien. Ya saben, a tomar algo de aire. Además, James nos necesitaba en la agencia. –Ah, claro. La supervisión de mañana –recordó mamá. –De todas maneras, gracias Bryan –Agradeció papá, dándole un amistoso apretón de mano a Bryan–. Debido a la situación e

