Eriel Golpeó el lavabo con fuerza ¡Maldita sea! Estoy que pierdo el poco razonamiento lógico que me queda y la hago mía, es estúpidamente deliciosa, su sabor me enloqueció, sus pliegues húmedos, deseosos y palpitantes, tiene un coño de una diosa, dulce, jugoso y rosado. Adictivo, es una mujer misteriosa y eso me encanta, aún no lo quiero aceptar, pero estoy casi seguro que perderé la cabeza, dos días y ya me marco, estúpidamente me marcó con su néctar de los dioses, su orgasmo logró elevar mi ego más de lo normal. Un baño de agua fría no será suficiente. Espero que se decida y venga por mí, nunca había tenido la necesidad de jugar tan sucio, coger sucio y rico sí, pero valerme de un engaño para besar a una mujer nunca, las mujeres ceden ante mí, son ellas las que me buscaban ¿Por qué es

