Los sonidos de los utensilios y cubiertos se presentó en sus oídos con un ruido metálico. Abrió los ojos y miro hacia la mesa puesta a unos centímetros más allá de ella —Buenos días, has dormido hasta muy tarde —escucho la voz del príncipe. El sol se filtraba por la ventana y le daba en sus cabellos. Como siempre, el lucia formal y elegante. Listo y preparado. Nadie quien lo viera ahora podria imaginar su estado del dia de ayer. —No se te ven las heridas— soltó como un primer pensamiento —El rey se asegura de golpear donde nadie pueda verlas —¿Te golpea? —Cortes y latigazos son sus mejores opciones — mención mientras llevaba a sus labios un trozo de carne —Debajo de la ropa…—murmuro ella comprendiéndolo—pero yo jamás vi nada cuando te di el baño —Uso unas pomadas especiales —dijo

