Después de la cena, aquel mismo dia ambos se dirigieron a las duchas reales. Al parecer ella volvería a asistirlo una vez mas. No hizo ningún juicio, o comentario hasta que se aseguro que ambos estuvieron solos en esa habitación. —¿Ya no tienes más ayudantes para esto? ¿verdad? El príncipe no respondió, solo se desprendió de sus ropajes ignorándola y entro en las aguas cálidas Ella lo siguió, con la única diferencia que ella mantuvo su ropa intacta. Tomo el trapo y lo jabono para empezar a lavarlo. Cuando el paño toco su hombro desnudo y musculado ella trato de hablar nuevamente —Elian… —murmuro su nombre con calidez y lo más bajo que pudo, como un confidente, como quien susurra algo a alguien con una familiaridad de alta confianza —¿es verdad que has despedido a las demás esclavas?

