Aquel mismo dia el monarca se habia marchado y la habia dejado sola, unas mujeres le trajeron la comida, después de todo habia estado comiendo por un tubo en todo este tiempo. Comer comida solida ahora era todo un reto, y un milagro. Comida nada mala. No sabía porque estaba comiendo semejantes manjares sentada en la cama del gran monarca de Akira. Casi como si ciertos papeles se hubieran cambiado... Levantarse al inicio habia sido difícil, pero se ubicó. Uno nunca olvidaba como caminar. Ella recorrió la habitación aprovechando su soledad, rebusco por todas partes, pero solo encontró los cajones totalmente vacíos, y esta vez se dio cuenta de que las ventanas estaban selladas. No escaparía de nuevo, no esta vez, al menos no por alli. El príncipe no correría de nuevo ese riesgo. Se aburrí

