Los hicieron caminar a ambos de lado a lado, pero el príncipe aún seguía amarrado. De alguna forma los estaban llevando a su guarida, o a sus dominios. Era peligroso e igual de valioso revelar una informacion asi, pero la misma bruja de ojos verdes le habia dicho a la princesa que eran mas como nómadas, pues se movían constantemente de un lado a otro. De eso modo salvaguardaban su seguridad. Eso le hacia mucho sentido a perspectiva de ella. —¿Por qué tu no estas amarrada?— ataco el príncipe por lo bajo mientras trato de no tropezar con otra raíz que sobresalía del suelo —No me mire asi, su real majestad, — habia llegado el turno de ella de burlarse—yo no fui quien saco la espada, eres una amenaza. Además, no hables. No deberían escucharnos —Ellas no hablan nuestro idioma— menciono el

