—¡No!— el príncipe le aleja la mano de un manotazo —no me aliaria contigo. sin mencionar que algo así no tendría sentido. Tu sigues siendo mi prisionera, con cadenas o sin ellas. Aunque lográramos salir, te llevaría conmigo de vuelta a mi reino —Y yo trataría de huir de ti. —confeso —Pero mejor tú que una bruja. Ahora, —lo miro — ¿Por qué no solo escapamos, y ya luego…? —No. —Es la única manera de poder escapar. —No es lógico. No te dejarían huir. Cuando nos vayamos de aquí seguirás siendo mía. Nada de eso va a cambiar. —Pues entonces lidiaremos con eso llegado su momento. Pero por ahora tenemos el mismo objetivo— lo miro decidida —sobrevivir. —... —Y por lo tanto, tú y yo debemos trabajar unidos. Su mirada azul vago por la habitación —No negocio con mis esclavas Aquel comenta

