Cuando estuvieron sentados en la gran mesa en medio del bosque, ella se veía inquieta. —Para con esa pierna, —escucho la voz grave a su lado y los ojos azules de Elian eran severos —¿Qué pasa contigo? —N-nada…—dijo, y agacho la mirada hacia la comida puesta ante ella La música llenaba su alrededor y algunas mujeres danzaban frente a ellos. Se supone que nadie podía comer hasta que el espectáculo terminara. Ellos estaban en la esquina más alejada de la mesa sentados. A pesar de ser invitados no tenían permitido sentarse al lado de la gran bruja. Cuyo asiento, al parecer estaba vacío. —¿Dónde se supone que esta su reina?— indago el monarca con ojos serios Ella negó. Siendo honesta, no tenia idea. Era extraño ver tanto movimiento en medio de los oscuros y fríos bosques, iluminados solo

