Con un pesar extraño en su corazón y mil pensamientos en su cabeza lo siguió. Cuando estuvo fuera de la carpa tomo aire para llenarse de un falso valor. Apenas entro la calidez la lleno, y sus ojos se centraron rápidamente en él. —¿Qué fue eso?— le pegunto mientras ella se despojaba de la vestimenta que las brujas le habían proporcionado, solo una especie de capa abrigada para volver a su vestimenta habitual. Elian apenas y la miro. Ni siquiera le contesto. Cuando ella escucho los pasos afuera y la sombra pasar supo que de alguna forma la estaban vigilando. Quizás era el momento de confesar. De decirle lo que se esperaba que hicieran ellos dos esta noche. —Príncipe Elian, —lo llamo esta vez con un poco de pánico en su voz, su corazón latiendo a mil por hora —hay algo que…—iba a da

