La princesa salió de la tienda a oscuras siguiendo los pasos del príncipe en mitad de la noche. La música aun sonaba, pero todos se veían lejos. —¿Sabe dónde está su caballo? El asintió, o lo poco que distinguió de él por la oscuridad. Entonces pronto llegaron a una parte alejada donde el desato a su caballo. Lo acaricio y sonrió. Ella jamás habia visto esa sonrisa en sus labios antes. Su forma de verlo, sus ojos denotaban amor. Él amaba a este animal. —No sabía que te podía importar algo— comento ella El pareció reaccionar y la miro. No habia nada nuevo ahora, la misma expresión de siempre. —Vamos, no hay tiempo— entonces subió. Ella se acomodo la capa y se preparo para subir también. Sin embargo, él le tendió la mano para ayudarla —Yo puedo sola— dijo, entonces con ayuda de la

