Sentía mi cuerpo muy, muy caliente. No sé que tenía esta cama, no sé que tenían sus manos o qué había en el aire, solo que llegó la noche, tomé baño, me metí a la cama con Eddie y de pronto todo en mí comenzó a arder mientras miraba hacia el techo y escuchaba su respiración pausada, la mía se iba agitando, coloqué mi mano sobre mi pecho, comencé a sentir un cosquilleo en todo mi cuerpo. ¡Lo deseaba! Solo nos habíamos dado un beso, pero lo deseaba, mi cuerpo emitía vibraciones para acercarme a él. Me acosté de lado, observándolo y Eddie imitó mi movimiento. —Eddie, me siento muy caliente, ¿crees que tenga fiebre?—su mano se quedó en mi frente durante unos segundos. —Creo que no, ¿te sientes mal?—se acercó más a mi, su rostro quedando junto al mio.—¿Te duele algo? —No, no me duele nad

