Francisco me mira a los ojos, ya sé lo que siente, esto siempre sucede. Él tiene tiempo sin tenerle miedo a nadie, a nada, sintiendo que su corazón es de piedra, que puede simplemente resolverlo todo, que es el jefe de todo, que es el que no puede perder. Pero está frente a frente conmigo, alguien que de verdad no puede perder, y que no perderá. Está detenido, como si el tiempo le juega en contra, viendo mis intensos ojos violetas, respirando con rapidez, y sintiendo miedo. Decido romper el efecto, le quito la mirada, le paso por un lado, me arreglo el blazer, y tomo asiento mientras le digo,
- Es un placer conocerte, Francisco, de verdad. Lo que has hecho ha sido bastante admirable, pero tienes que tener en cuenta que subir no es tan difícil como mantenerse en la cima –
Espero por diez (10) segundos, y, Francisco no reacciona, así que tengo que ayudarlo un poco, le llamo,
- ¡Francisco! ¿Me escuchas, Francisco? ¡Francisco! –
Él se estremece, y voltea, procura retomar el impulso que traía, respondiéndome,
- Sí, señor, Dorell, tenemos muy buenos planes para esta ciudad. Pero no tengo mucho tiempo, así que quiero ir al grano. ¿A qué se debe su visita? –
Yo cruzo las piernas, y procuro que no se le pase la mano con la seguridad,
- Francisco, vine a conocerte, a verte la cara, escuchar de alguien no es lo mismo que tenerlo al frente. Y yo he escuchado de ti. ¿Tú has escuchado de mí? –
Él me mira de nuevo, y no puede evitar sentirse intimidado, mira alrededor y procura sentirse cómodo en su oficina, pero no puede, intervengo,
- Francisco, respira. Eres un gangster nuevo, y sé por lo que estás pasando, ya yo tengo suficiente tiempo en esto, así que no tienes que fingir. No me trates como tu enemigo, puedes preguntarle a tu gente, y no traje armas, ni guardias, estoy solo contigo, y tú si tienes todas tus armas a la mano, en tu oficina, así que solo tendrías que sacar una (1) y atacarme si trato de hacerte algo, solo respira –
Él se me sienta al lado, respira con mucha molestia en su rostro, y me dice,
- No te tengo miedo, Dorell, solo no pensé que existías, de verdad que me tomas por sorpresa, pero olvídate de mí, te preguntaré solo una vez más, ¿Qué quieres? ¿A qué debo tu visita? ¿Qué necesitas de mí? –
Yo sonrío, ya obtuve lo que quería, conocer a Francisco M., ya me hago una idea de lo que va a suceder, y lo que sucederá con él. Me levanto, arreglo mi blazer, y le digo,
- No quiero nada más, solo vine a conocerte, has salido mucho en las noticias últimamente, y no me gusta que alguien alborote mucho a ninguna de mis ciudades –
Él me interrumpe,
- Tengo entendido que usted no es de esta ciudad –
Yo le digo,
- Yo no dije que era de ninguna ciudad, Francisco, tendrás que prestar más atención. Que bueno fue conocerte, luego nos veremos. Ah, y no necesito nada de ti, realmente cuando estás en mi posición no necesitas nada de nadie, pero gracias por preguntar. Por tu gentileza te dejo la propuesta en la mesa, puedes llamarme cuando necesites algo de mí –
Le dejo una tarjeta en el escritorio y me voy. Las luces no se encienden, así que ya el camino no está marcado, pero no necesito pasar dos (2) veces por un lugar para recordarlo, así que continúo caminando en la oscuridad, hasta que llego a la puerta, abro, y llamo al ascensor. Subo, y bajo, llego al piso uno (1), la señorita Jessica se asoma,
- ¿Ya se va? ¿Quiere que lo acompañe? –
Yo sonrío,
- Gracias, señorita Jessica, pero conozco el camino. Nos veremos pronto –
Bajo las escaleras, y un hombre me dice,
- Señor Dorell, el señor Jorge le dejó el arma aquí, dice que agradecerá que se la lleve –
Yo ignoro al hombre y me dirijo a la puerta, la abro, y me doy cuenta de que Jorge me está viendo desde la esquina, detrás de una columna. Camino hacia él, me paro al lado de la columna, y digo,
- No seas tonto, es un arma edición especial, te va a encantar, quiero que la uses, es tuya, no me debes nada, eres un gran pistolero, y necesitas una gran pistola, nos veremos pronto –
Bajo hacia las camionetas y mi equipo de seguridad comienza el protocolo de protección, todo está listo y subo a mi camioneta. Indico,
- Vamos al taller de coches –
Comenzamos a movernos, y yo voy pensando, esta revolución me gusta, hay potencial. Después de unos treinta (30) minutos de camino mi gente me indica que llegamos al taller, me bajo en un gran galpón, veo diferentes coches, entro con todo el despliegue de seguridad, y un señor mayor se me acerca,
- Saludos, amigo, estamos cerrados –
Yo le sonrío,
- ¡Qué mal! Quería comprar uno de estos coches –
Él señor me responde,
- No están en venta, amigo –
Yo le respondo,
- Bueno, ¿Podría chequear un sonido extraño que tiene una de mis camionetas? -
El señor me responde ya con un poco de molestia,
- No estamos atendiendo, amigo, será para la próxima –
Yo hago un poco más para terminar de provocarlo,
- Tendría que haber hablado con el dueño, para que me pudieran recibir –
Él sigue evitando mi mirada, y responde de manera un poco agresiva,
- Yo soy el dueño, amigo, y le voy a pedir que se vaya, me quita tiempo –
Yo le aclaro,
- Hablo del verdadero dueño, de Francisco, él que te regaló tu parte de la empresa –
En ese momento se voltea hacia mí con mucha furia, me ve directamente a los ojos y se paraliza un poco, me pregunta nervioso,
- ¿Usted es Michael Dorell? –
Yo sonrío,
- ¿Ha escuchado de mí? –
Él se queda paralizado, y solo mueve la boca,
- Solo un tonto se atrevería a provocarlo, y solo un necio negaría que ha escuchado acerca de usted. Pensé que sería un poco más viejo que yo, pero se ve muy joven –
Yo golpeo su brazo con la palma abierta, en señal de despedida mientras me encamino a mis camionetas,
- Cuando de verdad sabes usar el poder puedes verte como tú prefieras. Dile a Francisco que pasé por aquí, y háblale un poco sobre mí, al parecer, según tu teoría no es más que un tonto y un necio –
Lo dejo ahí parado, estático, tratando de procesar que tuvo a la leyenda frente a él. Yo camino hacia el estacionamiento, subo en mi camioneta, y le digo al chofer,
- Vamos a @HagoDelicias –
Comenzamos a andar, y después de rodar por por lo menos unos cuarenta (40) minutos, mi equipo me avisa que hemos llegado, yo me bajo, les indico,
- Me esperan aquí –
Entro al restaurante, voy directo a la barra, coloco cien dólares (100$) en la mesa, y le digo al joven que me atiende,
- Puedes servirme lo que prefieras, el resto es tuyo –
Volteo y comienzo a detallar el lugar, lo han cambiado bastante, recuerdo que participé en la fundación del antiguo restaurante, luego me enteré que se lo vendieron a unos jóvenes empresarios, y que luego cayó en manos de Francisco. Desde el fondo de la cocina sale un joven, viene directo hasta mí, y me habla,
- ¿Michael Dorell? –
Yo lo miro,
- No eres parte del bajo mundo, eso se te nota, así que, entonces, te avisaron que venía –
El joven muy amablemente me dice,
- Sí, Francisco me comentó que usted está haciendo un tour por nuestros negocios, y en lo que mi trabajador me dijo que un señor prácticamente le regaló cien dólares (100$) supe que era usted. ¿En qué le puedo ayudar? –
Yo sonrío, me levanto,
- Aún no lo sé, pero me llevo un gran alivio al saber que una persona inteligente es parte del equipo de Francisco, porque, ¿Te imaginas una sociedad repleta de Jorges? –
Él no puede evitar reírse un poco, yo le doy una palmada en el hombro como señal de despedida, y le digo para dejarle claro que sé exactamente quién es él,
- Hasta luego, Mario, nos veremos pronto. Saluda de mi parte al resto de la pandilla, dile a Jaden que soy fanático de lo que hizo con Marilyn, y de la tecnología que implementó en “El Infierno”. Explícale a Jorge cuánto cuesta monetaria e históricamente el arma que le regalé, y, por favor, toma más protagonismo en el trabajo que hace tu grupo, les hace falta pensar un poquito más, hay detalles que se están escapando, y es tu culpa, porque el inteligente eres tú. Esos detalles son para ti lo mismo que sería para Jorge que una (1) bala alcance a Francisco. Deja de esconderte, o serán alcanzados todos –