Actualmente Beriká se encuentra en plena revolución, bajo el empuje de una pandilla muy fuerte, pero muy novata, han logrado grandes cosas, porque tienen a todos los líderes de las grandes familias de su ciudad bajo presión, eso quiere decir que entraron en una guerra que no va a terminar pronto. Yo conozco muy bien a las grandes familias, y a sus actuales líderes, viejos arrogantes que no quieren ceder el trono, y por los que su propio poder será el que lleve al nuevo empresario del lugar a su coronación. A él no lo he conocido, solo sé su nombre, y un par de anécdotas bien interesantes, se llama Francisco Marvaes, y su pandilla, al parecer, es la más fiel de Beriká, todos arriesgan su vida constantemente por el otro.
La intriga se ha apoderado de mí, así que hoy lo conoceré, voy en camino, en una camioneta negra, que va en el medio de otras dos (2) camionetas blancas, me gusta que se sienta el poder que tengo, conseguir esta cita no fue fácil, el tal Francisco ha logrado hacerle creer a su gente que realmente es importante, así que me tocó esperar. Después de terminar un viaje realmente largo en helicóptero, para terminar en unos treinta (30) minutos de carretera, llegamos al lugar, mi chofer abre mi puerta, y cuidan del perímetro unos ocho (8) guardias más, me acompañan a subir las escaleras hasta el piso de la entrada, el edificio tiene un nombre peculiar, “El Edificio Maldito”, al llegar nos abren la puerta, pasan cuatro (4) de ms guardias, luego paso yo, y cuatro (4) más pasan después de mí.
El encargado de la seguridad de la puerta nos indica,
- Debe formarse en la fila del medio para que le den pase, y sus guardias de seguridad tendrán que esperarlo en el piso uno (1) del edificio –
Yo no puedo evitar pensar que este hombre, Francisco, se cree realmente importante, uno de mis guardias se acerca para responderle al gran hombre,
- El jefe no se forma en filas, lo están esperando. Y no va a ir a ningún lado sin nuestra compañía –
Él vigilante le responde,
- Realmente no puedo decirles más, solo les doy las indicaciones, tendrán que cumplirlas si quieren hablar con la señora Jessica, que es la que podrá autorizar o no que suba con alguien de su gente –
Yo miro a todos lados, y le hago una seña con la cabeza a mi guardia, ellos sacan sus armas, y apuntan a todos los puntos de seguridad, los guardias del edificio sacan sus armas, y yo les digo,
- Mi nombre es Michael Dorrel, el conocido Michael Dorrel, y no vine por problemas, pero no voy a permitir que se me humille, por favor necesito que venga la señora Jessica –
Me acerco a la recepción, todos están como el resto del edificio, exceptuando sus guardias de seguridad, agachados y con las manos en la cabeza. Les indico,
- Por favor, dígale a la señora Jessica que yo estoy en el edificio –
En ese momento un hombre de mediana edad baja por las escaleras, me ve a los ojos, ve lo que ocurre, y saca su arma, me apunta directamente y mientras se acerca dice,
- ¡¿Qué Ca****s sucede aquí?! –
Pero justo antes de que se acercara mucho más a mí, escuchamos todos a una mujer que habló desde el fondo de las escaleras,
- ¡Jorge! ¡Cálmate! ¡Guarda tu arma! ¡No necesitamos mala publicidad! –
Yo lo miro a los ojos, y entiendo, este es el famoso Jorge, he escuchado de él, es una de las piezas importantes de la banda que tiene revolucionada la ciudad, es un excelente pistolero, su temperamento es muy predecible, y está dispuesto a desarrollar una batalla de la guerra en cualquier momento, en cualquier lugar. Él voltea a ver a la mujer, me mira, baja el arma, se me acerca, y yo lo saludo mientras me quito el sombrero,
- Señor Jorge, es un placer para mí conocerlo –
Él me mira, y responde,
- No puedo decir lo mismo, porque estás entrando a nuestra casa a crear alboroto. ¿Quién eres? ¡No te había visto antes! –
Yo sonrío,
- Pero no es mi culpa, es de los empleados que ustedes tienen, no saben respetar los rangos, yo soy Michael Dorrel, y vine a hablar con Francisco, pero me dicen que tengo que hacer filas, y que mis hombres no pueden pasar –
Veo en la mirada de Jorge el temor, ya entiende lo que está sucediendo, mi fama dice que no participo en tonterías, que cuando voy por un negocio es algo serio, y que me llevo a quien se atraviese. La mujer de la orden nos alcanza, me estira la mano, y saluda,
- Señor Dorell, entiendo su posición, pero entienda la nuestra, hemos aceptado recibirlo, pero actualmente está usted interrumpiendo nuestras operaciones. Lo anunciaré –
Se aleja un poco para realizar una llamada, yo le pregunto a Jorge,
- ¿No te gustaría trabajar para mí? Tienes fama –
Él no me quita la mirada fija, y responde,
- No soy uno de los niños que usted enamora con sus leyendas para que trabaje como su matón –
Yo me río, veo que si fue uno de esos niños, y que todavía lo es, en el fondo, le respondo,
- Ah, ¿Escuchaste las leyendas? ¿Cuál de todas? –
Él se nota muy incomodo, pero mantiene su temple intacto,
- Todas –
Yo sonrío irónicamente, pero nos interrumpe la dama,
- Señor Dorell, el señor Francisco lo va a recibir, pero solo puede subir con uno de sus hombres, por favor indíquele al resto que espere en el primer piso –
Yo la miro, es hermosa, y le indico a mis hombres mientras no le quito la mirada a ella,
- Quiero que todos salgan, y me esperen en los coches, les aviso cuando tengan que venir por mí –
Todos mis hombres se retiran, yo saco uno de mis pistolas edición especial, tipo revolver, y lo coloco en la mesa, le digo a Jorge mientras le paso por un lado,
- Iré sin armas a ver a tu amigo, para que no temas por que suceda algo extraño de mi parte, te dejo mi arma de regalo, espero que le des buen uso –
Sigo caminando, subo las escaleras sin esperar a la dama, Jorge me dice con furia mientras lo dejo atrás,
- No necesito tus regalos, y no me das miedo en absoluto –
Yo decido ignorarlo por completo, me paro al frente del ascensor, y espero. Me alcanza la dama, le pregunto,
- ¿Tú eres Jessica? –
Ella me mira,
- Sí, soy la señora Jessica Guy –
Yo sonrío, ella marca el ascensor, esperamos menos de un (1) minuto, subimos, y una voz me recibe antes de cerrar las puertas,
- Bienvenido, señor Michael Dorell –
Yo veo hacia el techo, y sonrío, esto está bastante interesante. Llegamos, y la voz antes de abrir las puertas me indica,
- Bienvenido al infierno, señor Michael Dorell –
Me río y tapo mi boca sin poder evitarlo, ¿De verdad este hombre llamó a su oficina el infierno? No me queda duda de que es solo un muchacho jugando a ser un empresario, esto será fácil de manejar. Llegamos al lugar y todo es de cristal, están encendidos solo algunos sectores del suelo, que indican un camino, y algunas paredes, que entre tanta oscuridad dejan ver que es una oficina, o algo parecido, la señorita Jessica me indica que la acompañe, y seguimos el camino, entramos efectivamente a lo que es una oficina de reuniones, el escritorio es de cristal iluminado, y las sillas, todo, absolutamente todo. No había visto algo así antes, pero no me parece muy impresionante, creo que le funcionará muy bien con sus adversarios normales, pero conmigo no. La señorita Jessica me anuncia, y nos presenta,
- Señor Francisco, ha llegado el señor Michael Dorell. Señor Michael Dorell, le presento a nuestro presidente, el señor Francisco Marvaes –
Lo veo, y no puedo mentir si parece un gangster, pero, también puedo notar que no lo es, su corazón aún no se ha consumido en la sangre y el rencor, y mientras eso no suceda solo será un muchacho sobreviviendo, tiene actitud, sí, pero le falta ser imponente. Con razón las misiones de Jorge y Francisco son tan famosas, Francisco es imponente, se juega muy bien su papel, le falta el ataque, y Jorge tiene mucho de atacante, pero le falta ser imponente. Aún siguen en ligas menores por eso, pero no es para menos que tengan a las diez (10) grandes familias de su ciudad en conflicto.
Francisco se levanta, arregla su blazer con una expresión muy seria en el rostro, no me quita la mirada de encima, yo lo miro fijamente con una sonrisa, él camina hacia mí, y estira su mano,
- Un placer, Michael Dorell. Es todo, Jessica, puedes dejarnos solos, gracias –
Yo le sonrío a la señorita Jessica mientras se retira, y le respondo el saludo a Francisco,
- Un placer, Francisco -