HADLEY No pude evitar quedarme pasmada, clavando la mirada en ese anillo. El aro de oro blanco era fino, elegante, y esa piedra principal… uff. Aunque me costara admitirlo, estaba precioso. Caí en cuenta de dónde estábamos y, sobre todo, de lo que acababa de pasar. Jaxon me había pedido matrimonio. —Hadley, desde que te vi supe que eras distinta. Me atrapaste, y cada día contigo me hace sentir más vivo. Soy un afortunado por tenerte cerca. Pero quiero más. Quiero todo contigo —dijo, con esa voz de encanto que sabía usar cuando le convenía. Lo miré, entre confundida y alerta. ¿Qué se traía entre manos este tipo? Y justo entonces, como para confirmar mis sospechas, comenzaron los flashes y el murmullo de las cámaras. ¡No puede ser! ¿Paparazzi? ¿Cómo rayos nos encontraron? Lo miré otra v

