La noche pasa calma, fría pero prometedora para el día siguiente y una joven morena se remueve incomoda en la cama debido a la enorme pancita que debe acomodar entre almohadas para poder conciliar el sueño. Lleva dos horas sintiendo que no hay posición que le venga bien, el esfuerzo la agota y le cuesta respirar en algunas ocasiones pero mantiene la calma mientras reza porque no haya complicaciones. El resto del equipo salió a cenar algo, quizás unos tamales o una barbacoa en algún restaurante pero para suerte de Jamie nuestro mexicano favorito decidió pasar la noche en casa luego de una noche de –la anterior- de juerga y tragos. ― Daia, sí que estás pesando ahora― Jamie intenta ponerse sus alpargatas cuando de pronto un fuerte dolor la aqueja en la zona baja de su vientre. ―― ¡Mie

