El apartamento se encuentra adornado con varias banderas y banderines, camisetas deportivas de diversos países pueden verse y los jóvenes se preparan para alentar a sus respectivos jugadores de fútbol, cánticos, burlas, himnos y bromas sobre el Mundial y quién ganará la tan prestigiosa y anhelada copa se escuchan a más no poder. —¡Pero te cagas Liesse!— Carlos grita eufórico —México les dió en la madre, ¡Uno a cero señoras y señores! ¡Por pendejos! —¡Oh, cállate!— ríe la rubia. —Si que nos sorprendió, me refiero a que jamás esperamos que tu país le ganara a Alemania— habla Francis levantando las manos en señal de paz ante la agresiva mirada del mexicano. —Qué te puedo decir, nuestra sensualidad los conquistó, rompemos corazones dónde vamos, ¡Y les partimos la madre!— grita nuevamente p
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