Seis meses después de que la ojiva detonara en la sede rusa de Las Naciones Unidas del Mundo – y con ello ocasionara una gran masacre -, los países de mundo se replantearon la posibilidad de la paz con la r**a metahumana. Ya les habían demostrado que no importaba cuantos medios usaran, ni cuanta tecnología tuvieran a su favor ellos sortearían los obstáculos, serían más inteligentes y ganarían a toda costa. Filipinas fue – nuevamente- el primer país que apoyó la iniciativa de vivir tranquilamente con los metahumanos, a ella se le sumó –tiempo después- Rusia y Polonia en el continente europeo; América Latina aseguró que siempre habían estado felices de convivir con dicha r**a y lo demostraron a lo largo de los años con sus acciones y tras muchos debates judiciales, nacionales e interna

