Héctor estaba con los brazos cruzados sobre su pecho encargándose de que todos los soldados hicieran los respectivos ejercicios. La verdad era que, en la base nada parecía haber cambiado; el grupo de soldados había reducido debido a que cierta cantidad no lo soportaba o simplemente se daban cuenta que la vida de un militar no era lo que querían. Tenía una nueva compañera, la teniente Kim Roxana, hermosa y muy eficiente siempre siguiendo el protocolo de la base. Ella tenía una forma realmente peculiar de tratar a los soldados, si años anteriores ella y él se hubieran conocido Héctor podría decir con total certeza que eran del tipo ideal. Pensaban casi igual, sus técnicas de enseñanza eran efectivas y no deben dejarse engañar por su sonrisa risueña porque en realidad ella era del tipo

