Giancarlo No soporto más esta espera, todos los días me la paso encerrado en el trabajo, desde que amanece,hasta que anochece me la vivo en la oficina. Me niego a llegar a casa y no encontrarla, me duele venir aquí y no poder ir a su oficina y saludarla. Los días son grises sin ella a mi lado. Si tan solo me hubiera dado una oportunidad de hablar con ella. Ya son más de las siete de la tarde y yo sigo encerrado aquí, me he abarrotado de trabajo para evitar pensar. Me levanto de mi asiento y me dirijo al bar de la oficina, me sirvo un trajo que me termino de una sola. Alguien llama a la puerta, pero no tengo ganas ni de ver, ni de escuchar a nadie, solo respondo con un : No quiero ver a nadie. Sin embargo, a esa persona parece no importarle mi respuesta, escucho como abren y c

