Gianna observó, desde la ventana de la sala, a los pequeños jugar en su jardín. Agradeció al cielo en silencio, el que todos salieran con bien. Había sentido tanto miedo de perderlos. Eran su familia y nunca les dejaría, haría todo lo posible por mantenerlos en un lugar seguro. —¿Todo bien cariño? —Massimo cogió la cintura de la joven, descansó su barbilla sobre su hombro y besó su mejilla. —Si, nada como tener la tranquilidad, de verlos sanos y salvos. Pero me sigue preocupando demasiado que no exista noticias de lo ocurrido, sobre todo me temo ser la causante de lo sucedido esto no pudo ser una casualidad Massimo, sé qué no fue Carina, me lo dice el corazón ¿Quién más estaría interesado en hacerme daño? —preguntó. Pegando su mejilla contra la de su novio. —No lo sé cariño, es

