El crepitar de la madera se escuchaba. El voraz fuego consumía todo a su paso sin dar tiempo a nada. Gianna y Pía sólo fueron conscientes del peligro cuando las alarmas se dispararon, no podían pensar en nada más que no fuera poner a los niños fuera de peligro. El calor era abrasador mientras los mayores corrían delante de ellas, mientras se hacían cargo de los más pequeños. —No podremos ponerlos a todos a salvo, Gia. Vete, lleva a los niños mayores fuera de este infierno, me haré cargo de los pequeños —Pía tomó a dos niños de aproximadamente tres años entre sus brazos. —Es una locura Pía, no puedes cargar a dos al mismo tiempo te retrasara —Gianna tomó a uno de los pequeños entre sus brazos, negándose a dejar a Pía. —Veté Gianna, has hecho por nosotros ¡Vete! —gritó Pía. Giann

