—¿Significa esto que he sido perdonado? —Massimo acarició el hombro desnudo de Gianna, no sabía con exactitud en qué momento se habían trasladado a la habitación de la rubia y tampoco estaba locamente interesado en saberlo. Le complacía poder tenerla de esta manera, sin importar nada más que su amor por ella. —Esto significa que soy una tonta y que ambos estamos locos. Mi madre puede arruinar tu carrera y no quiero ser la causa —la rubia no se parto de las caricias que las manos del moreno dejaban sobre su piel expuesta. —Estoy dispuesto a perder todo por ti, no es ninguna mentira —aseguró con pasión el hombre. Massimo pensó que había cumplido a cabalidad con sus hermanos, Adriano y Carlo, tenían una profesión y trabajos estables, el solo debía preocuparse por ser feliz y hacer fel

